La vivienda social entra en caída libre: 37 meses de crisis que ya paraliza toda la construcción

La crisis de la vivienda de interés social en Colombia ya no es solo un problema de ventas. Iniciaciones, lanzamientos y ventas caen simultáneamente, señal de que se está frenando toda la cadena de construcción. Con 37 meses consecutivos en negativo desde mayo de 2023, el sector registra números más críticos que los de la pandemia. El cierre del programa Mi Casa Ya, sumado a costos más altos y tasas de interés elevadas, ha golpeado tanto constructores como compradores, y ahora el impacto se expande a empleos y sectores productivos de toda la economía.
La vivienda de interés social no solo está enferma de ventas. El problema es mucho más profundo y afecta a todos los que dependen de la construcción. Fabricantes de materiales, transportadores, ingenieros, arquitectos, obreros y hasta las ferreterías ven cómo la actividad se detiene en seco. A mayo de 2026, los números son preocupantes: iniciaciones de vivienda VIS cayeron 20,7%, los lanzamientos bajaron 16,7% y las ventas retrocedieron 4,5%. Que estos tres indicadores caigan al mismo tiempo no es casualidad. "Cuando caen las ventas, los lanzamientos y las iniciaciones al mismo tiempo, lo que se está frenando es toda la cadena de construcción", explicó Diego Montañez-Herrera, economista y analista del sector.
Lo más alarmante es que las iniciaciones de vivienda VIS completan 37 meses consecutivos en terreno negativo desde mayo de 2023. En mayo de 2026 apenas se iniciaron 27.512 unidades, el nivel más bajo para este mes desde 2013. Para entender la magnitud: durante la pandemia la caída duró cerca de 15 meses. Esta crisis ya lleva más del doble de tiempo. La convergencia de problemas es brutal. Los constructores han visto cómo sus costos se disparan por el aumento acumulado del salario mínimo, la mano de obra especializada más cara y materiales al alza. Eso reduce sus márgenes de ganancia. Mientras tanto, las familias que quieren comprar enfrentan créditos hipotecarios más caros por las tasas de interés altas que dominaron durante años. Algunos ya ni siquiera lo intentan.
Pero detrás de estos números duros existe algo menos visible pero igual de importante: la confianza. Andrés Giraldo, CEO de Growth Lab, lo ve claro: "El aumento del salario mínimo, la supresión de subsidios y las tasas de interés explican parte de la desaceleración. Pero siento que pesa mucho más la ausencia de confianza. Puede que los constructores tengan tierra, recursos y capacidad para desarrollar proyectos, y que las familias tengan capacidad de ahorro o endeudamiento, pero si no sienten confianza, simplemente no toman la decisión de invertir o comprar vivienda". Cuando no hay confianza, los empresarios posponen obras, las familias ahorran bajo el colchón y nadie se anima a asumir riesgos.
El golpe se completa con la desaparición de Mi Casa Ya. Este programa que en 2022 entregó más de 67.000 subsidios cerró en diciembre de 2024 y en 2026 no ha habido nuevas asignaciones. Para una vivienda de interés social, estos subsidios no son un lujo: son el oxígeno que necesita el comprador para llegar a la meta. Sin ellos, muchas familias simplemente se bajan del proyecto. De hecho, los desistimientos de vivienda VIS alcanzaron 33.590 unidades a mayo de 2026, lo que representa un aumento de 173,6% frente a hace cuatro años. Son personas que empezaron a pagar y tuvieron que abandonar.
El problema es que cuando cae la construcción, no solo sufren las inmobiliarias. La construcción genera uno de los mayores efectos multiplicadores de la economía: cada peso invertido en edificaciones genera alrededor de tres pesos adicionales en el resto de la economía. Además, representa cerca del 7% del empleo nacional. Entre 2022 y 2026, las iniciaciones de vivienda VIS cayeron de 139.141 a 74.694 unidades, una contracción de 46,3%. El sector de edificaciones lleva más de dos años consecutivos en contracción dentro del PIB y Camacol proyecta una caída de 7,7% durante 2026.
Camacol insiste en que el próximo Gobierno tiene el deber de reconstruir la confianza. Propone recuperar un programa similar a Mi Casa Ya, traer de vuelta las coberturas a la tasa de interés y ampliar el acceso al crédito hipotecario. Para Giraldo, la recuperación dependerá de las señales que entregue la próxima administración. "Lo primero es generar confianza. Cuando hay confianza se estimula la oferta porque los desarrolladores encuentran condiciones para invertir, pero también se estimula la demanda porque las familias están más dispuestas a ahorrar y a comprar vivienda". El reto es urgente: la vivienda social ha sido históricamente uno de los principales motores de construcción en Colombia y una puerta de entrada al empleo formal. Mientras las ventas, lanzamientos e iniciaciones continúen cayendo juntas, la pregunta deja de ser cuántas viviendas se venderán y se convierte en cuántas dejarán de construirse.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

