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La UE contra reloj para que Hungría debloquee 90.000 millones de euros destinados a Ucrania

Fuente: France 24 - Europa
La UE contra reloj para que Hungría debloquee 90.000 millones de euros destinados a Ucrania
Imagen: France 24 - Europa Ver articulo original

Los líderes europeos se reúnen en Bruselas el 19 de marzo para intentar desbloquear un préstamo crucial para Ucrania, que Hungría mantiene congelado en una disputa sobre un oleoducto dañado que transportaba petróleo ruso. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, usa la ayuda como moneda de cambio justo cuando se acercan elecciones en su país. Si no se resuelve antes de mediados de abril, Ucrania podría enfrentar una crisis financiera grave.

La capital belga se convierte en el epicentro de una negociación tensa este jueves. Los líderes de la Unión Europea llegan a Bruselas con una misión urgente: conseguir que Hungría retire su veto a un préstamo de 90.000 millones de euros que Ucrania necesita desesperadamente para sostener su economía en medio de la guerra. Lo que debería ser un trámite se ha convertido en un pulso político que expone las fracturas internas del bloque europeo.

El origen del bloqueo es peculiar. Hungría, junto con Eslovaquia, acusa a Ucrania de retrasar las reparaciones del oleoducto Druzhba, una infraestructura fundamental que transportaba petróleo ruso hacia Budapest y Bratislava. Sin ese flujo de crudo, los húngaros argumentan que pierden ingresos que necesitan. Viktor Orban, el primer ministro nacionalista aliado históricamente con Moscú, ha convertido esto en su trinchera política. "Sin petróleo, no hay dinero (...) Si el presidente Zelenski quiere recibir su dinero de Bruselas, entonces el oleoducto Druzhba debe reabrirse", advirtió esta semana. Para Zelenski, esto es puro chantaje: vincular la supervivencia económica de su país a las reparaciones de una tubería rusa es, desde su perspectiva, convertir un asunto técnico en un arma política.

El timing no es casual. Las elecciones nacionales en Hungría se celebran el 12 de abril, y Orban se encuentra en desventaja en las encuestas frente a su rival Peter Magyar. Adoptar una postura inflexible ante Europa y Ucrania le permite reforzar su imagen de inconformista doméstico, algo que resuena entre su electorado. Es una estrategia arriesgada que ha funcionado antes: Orban tiene un historial de bloquear decisiones comunitarias que luego se resuelven bajo presión, aunque esta vez la frustración en Bruselas es evidente.

Diplomáticos europeos expresan un cansancio palpable. "Todos queremos que esto se resuelva", dijo un funcionario de la UE, reconociendo que las capitales están "más o menos hartas" del comportamiento de Budapest. Un colega alemán vislumbraba cierto optimismo sobre posibles avances esta semana, pero otros eran más escépticos: "¿Lograremos avances? Lo dudo mucho", admitió otro diplomático, augurando que Orban "no cedería". La Comisión Europea intentó intervenir esta semana enviando un equipo para ayudar a restablecer el tránsito de petróleo, pero Budapest rechazó el esfuerzo calificándolo de "teatro".

Lo preocupante es el reloj. Ucrania enfrenta un déficit presupuestario grave cuatro años después de la invasión rusa. Los análisis de la UE indican que Kiev necesitará fondos a principios de mayo, lo que significa que el bloqueo debe levantarse antes de mediados de abril. Si eso no ocurre, probablemente el asunto se posponga hasta después de las elecciones húngaras, dejando a Ucrania en una situación financiera precaria. Los diplomáticos cierran filas insistiendo en que no hay alternativas: "No hay soluciones provisionales ni plan B. Solo hay un plan y ese es el plan A", enfatizó uno de ellos. "Orban debería cumplir su promesa", remarcó, en referencia a que el primer ministro ya había autorizado este préstamo en una cumbre anterior en diciembre.

Fuente original: France 24 - Europa

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