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La tregua entre EE.UU. e Irán tambalea en Ormuz mientras se multiplican los incidentes

Fuente: France 24 - Medio Oriente
La tregua entre EE.UU. e Irán tambalea en Ormuz mientras se multiplican los incidentes
Imagen: France 24 - Medio Oriente Ver articulo original

La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán enfrenta su prueba más difícil en el estratégico estrecho de Ormuz, donde operación militar estadounidense se cruza con bloqueo iraní. Los ataques a buques mercantes, incidentes no documentados y la expansión del conflicto hacia Emiratos Árabes Unidos marcan una escalada controlada pero constante. Washington asegura que la situación sigue bajo el umbral de guerra total, mientras Teherán advierte que aún no ha utilizado toda su capacidad de respuesta.

Cuatro semanas después de que entrara en vigor, la tregua entre Washington y Teherán está siendo sometida a una presión creciente en torno al control del estrecho de Ormuz, una ruta vital para el comercio energético mundial que ahora se ha convertido en un punto de fricción continuo entre ambas potencias.

El conflicto gira en torno a la operación estadounidense "Proyecto Libertad", impulsada por Donald Trump para escolta buques mercantes que quedaron bloqueados por Irán y reabrir el tránsito en la región. Desde la perspectiva iraní, esta iniciativa constituye una violación directa del cese al fuego. Paralelamente, Estados Unidos mantiene un bloqueo marítimo a los puertos iraníes, una estrategia dual que combina presión económica con un despliegue militar sin precedentes. Para las autoridades de Teherán, el mensaje es claro: Washington intenta asfixiar su logística mientras redefine unilateralmente las reglas de navegación en el Golfo.

En el terreno operativo, ambas partes reportan acciones pero niegan responsabilidades. Estados Unidos afirma haber destruido embarcaciones iraníes y neutralizado amenazas, mientras Irán rechaza esas pérdidas e acusa a Washington de atacar objetivos civiles. La falta de verificación independiente alimenta una incertidumbre que complica cualquier camino hacia la desescalada real. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advertía recientemente que "la nueva ecuación del Estrecho de Ormuz está en proceso de consolidación" y que la situación "es insostenible para Estados Unidos", insinuando que Teherán podría intensificar su respuesta.

Lo que agrava todo esto es que el conflicto ha rebasado el eje bilateral. Irán ha atacado con misiles y drones los Emiratos Árabes Unidos, incluyendo instalaciones energéticas en Fujairah hace poco más de una semana. Además, Teherán publicó mapas reivindicando control marítimo sobre zonas cercanas a la costa emiratí, lo que de ejecutarse supondría un bloqueo casi total para ese país del Golfo. La Unión Europea condenó estos ataques como "no provocados" y violaciones del derecho internacional, elevando la presión diplomática sobre Irán.

El comportamiento de Washington añade otra capa de ambigüedad al panorama. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, insistió el 5 de mayo en que el alto el fuego sigue vigente. El jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, fue más específico: desde el anuncio de la tregua, Irán ha atacado buques mercantes nueve veces, capturado dos portacontenedores y atacado fuerzas estadounidenses más de diez veces, "todo ello por debajo del umbral para reanudar operaciones de combate a gran escala en este momento". Sin embargo, Hegseth también advirtió que Irán "se enfrentará a una potencia de fuego abrumadora si ataca a la navegación comercial". Esta combinación de mensajes de contención y advertencias duras refleja una estrategia de disuasión calibrada: evitar una confrontación inmediata sin abandonar la amenaza de una respuesta contundente.

Por ahora, la tregua se sostiene en un equilibrio precario. Cientos de embarcaciones esperan para cruzar el estrecho bajo condiciones de seguridad incierta, mientras incidentes como explosiones de buques de origen indeterminado ilustran la dificultad de atribuir responsabilidades en un entorno altamente militarizado. La acumulación de incidentes, la falta de avances diplomáticos reales y la expansión del conflicto a nuevos actores regionales aumentan significativamente el riesgo de que cualquier error de cálculo desemboque en una escalada que nadie parece realmente buscar, pero que cada movimiento acerca peligrosamente.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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