La sombra en los potreros: clave para salvar producción y bienestar del ganado

La falta de sombra en los potreros no es un tema menor. Genera estrés calórico que reduce la producción de leche entre un 5% y 15%, afecta la salud del suelo y de los pastos. Expertos recomiendan crear sistemas de sombra diversificada con múltiples especies de árboles, no solo árboles aislados. El reto es urgente en el trópico colombiano, especialmente con la amenaza de El Niño.
En la ganadería colombiana hay un factor que suena simple pero tiene consecuencias profundas: la sombra en los potreros. Lo que muchos productores ven solo como un asunto de confort animal es, en realidad, un problema estructural que impacta directamente la producción, la salud del suelo y la rentabilidad de la finca.
José Gómez Franco, gerente del proyecto Ganadería Sostenible Comunitaria en el Cauca (un convenio de la FAO con la Embajada de Suecia), explica que cuando los potreros carecen de cobertura vegetal adecuada, los problemas en cadena son inmediatos. El ganado sufre cambios fisiológicos: aumenta su frecuencia cardíaca, jadea más, se desplaza constantemente buscando agua. Pero eso es solo lo visible. Debajo, el suelo se deshidrata, su microbiota se deteriora y los pastos experimentan el mismo estrés que los animales, reduciendo su capacidad de absorber nutrientes. Es un sistema completo que pierde eficiencia.
La solución no es sembrar unos cuantos árboles cualquiera. Gómez propone lo que llama un arreglo multiestratificado: una combinación de herbáceas, arbustos y árboles de diferentes especies adaptadas a cada región que crean gradientes de luz y se protejan mutuamente. "La ausencia de sombra refleja un modelo de producción ganadera, y la presencia de sombras diversificadas estaría situando un modelo diferencial", señala el experto. Antes de empezar, cada productor debe diagnosticar honestamente su finca, identificar qué regeneración natural ya ocurre y definir sus objetivos a mediano y largo plazo.
Ricardo Arenas, médico veterinario de Fedegan, cuantifica el impacto: la sombra adecuada puede reducir hasta 10 a 11 grados centígrados la temperatura del suelo e incrementar la producción diaria entre un 5% y 15%. Sin ella, el estrés calórico reduce el consumo de alimento del ganado, baja la producción de leche o carne, aumenta la frecuencia respiratoria y deteriora los índices reproductivos. En el trópico colombiano, donde la temperatura y la humedad relativa son altas, estos efectos son especialmente severos.
Las recomendaciones prácticas de Arenas incluyen privilegiar la sombra silvopastoril (árboles dispersos dentro del potrero, no solo en cercas), garantizar que los puntos de agua también estén cubiertos y calcular al menos 2 a 3 metros cuadrados de sombra por animal con suficiente ventilación. Gómez añade que trabajar en comunidad amplifica los beneficios: cuando varias familias ganaderas de la misma zona implementan estas prácticas coordinadamente, se crean corredores ecológicos, se acelera el reciclaje de nutrientes entre predios y disminuye la migración de plagas entre fincas. Con la amenaza de El Niño en el horizonte, implementar estas estrategias deja de ser opcional.
Fuente original: Agronegocios - Finca
