La nave Orión regresa a la Tierra en una "bola de fuego": los extremos desafíos del amerizaje

La cápsula Orión de la misión Artemis II aterrizará el 10 de abril frente a las costas de San Diego tras orbitar la Luna. El regreso es la fase más peligrosa del viaje, con temperaturas de 2.700 grados Celsius en el escudo térmico y un margen de error de apenas un grado en el ángulo de entrada a la atmósfera. La tripulación experimentará 13 minutos de descenso intenso, incluidos 6 minutos sin comunicación con la Tierra.
Después de completar una histórica órbita lunar, la tripulación de Artemis II se enfrenta ahora al tramo más crítico de su misión: regresar a la Tierra. La cápsula Orión, que transporta a cuatro astronautas, tiene previsto amerizar el viernes 10 de abril frente a las costas de San Diego, California, aproximadamente a las 8:00 p.m., hora del este de Estados Unidos. Este retorno cierra una etapa fundamental para la exploración espacial humana, llevando a los astronautas más lejos de lo que se había logrado en los últimos 50 años.
El desafío técnico de esta maniobra es extraordinario. La nave debe ingresar a la atmósfera con una precisión casi perfecta: un margen de error de apenas un grado. Según el doctor Chris James, profesor del Centro de Hipersónica de la Universidad de Queensland, si la Orión ingresa demasiado alto, podría rebotar en la atmósfera y escapar nuevamente al espacio. El punto crítico ocurre a 122 kilómetros de altitud, donde comienza la fricción atmosférica intensa. Rick Henfling, director de vuelo de Artemis II, precisó que la velocidad de aproximación superará los 40.000 kilómetros por hora.
El calor generado durante la reentrada es otro enemigo formidable. El escudo térmico de la cápsula enfrentará temperaturas cercanas a los 2.700 grados Celsius, equivalente a la mitad de la temperatura del Sol. Para soportar este extremo, la nave cuenta con un diseño especial que la hace funcionar como un freno aerodinámico, utilizando la densidad atmosférica para desacelerar mientras genera intensas vibraciones y fuerzas gravitacionales. Todo este proceso durará apenas 13 minutos desde el ingreso hasta el contacto con el océano.
Durante estos 13 minutos ocurrirá algo inusual: un silencio de radio de aproximadamente 6 minutos. Esto sucede porque el aire se calienta tanto que los electrones se desprenden de los átomos de oxígeno y nitrógeno, creando un plasma con carga eléctrica que bloquea cualquier señal. Una vez que la nave descienda a unos 46 kilómetros de altura, el equipo de control en tierra podrá retomar la comunicación.
Para garantizar un aterrizaje seguro, la Nasa ha diseñado un sistema de paracaídas en varias etapas. Primero, dos paracaídas piloto reducirán la velocidad a 322 kilómetros por hora. Luego, a 1,8 kilómetros de altitud, se activarán los paracaídas principales que permitirán un amerizaje final a solo 32 kilómetros por hora. Victor Glover, piloto de la misión, describió esta experiencia como viajar "montados en una bola de fuego", una sensación que calificó como profundamente impactante tras más de un año preparándose mentalmente para este momento.
Una vez que la cápsula toque el agua, un equipo especializado estará listo para el rescate. Debbie Korth, subdirectora del programa Orión, indicó que se espera trasladar a la tripulación a una unidad médica en menos de dos horas después del impacto. Los cuatro astronautas, ahora integrantes del selecto grupo de humanos que han volado alrededor de la Luna, llegarán a la Base Naval de San Diego en un plazo de 24 horas, completando así el reingreso más veloz de una cápsula tripulada en medio siglo.
Fuente original: El Tiempo - Vida