La Nasa ofrece 750.000 dólares para que científicos diseñen cómo alimentar astronautas en Marte

La agencia espacial estadounidense lanzó un concurso global para crear sistemas autónomos de producción de alimentos que funcionen en Marte. Los participantes, que pueden ser de cualquier país, tienen hasta el 31 de julio de 2026 para presentar propuestas de ciclo cerrado que produzcan, preparen y reciclen alimentos bajo condiciones extremas. Las tecnologías ganadoras también podrían resolver problemas de seguridad alimentaria en zonas remotas y afectadas por desastres en la Tierra.
Cuando la humanidad llegue a Marte, uno de sus mayores desafíos no será la tecnología de los cohetes o la resistencia de los trajes espaciales, sino algo más fundamental: qué comerán los astronautas. La Nasa acaba de poner sobre la mesa una bolsa de 750.000 dólares para encontrar la respuesta. A través del concurso "Deep Space Food Challenge: Mars to Table", anunciado a mediados de enero, la agencia espacial busca equipos de investigadores y emprendedores de todo el mundo que diseñen sistemas completos de alimentación capaces de funcionar en uno de los ambientes más hostiles del universo conocido. Las inscripciones permanecen abiertas hasta el 31 de julio de 2026.
El desafío es monumental. Marte se encuentra a una distancia promedio superior a 200 millones de kilómetros de la Tierra, lo que hace imposible enviar reabastecimientos de comida de forma regular. Una misión tripulada al planeta rojo podría durar más de dos años, y cargar todo el alimento necesario desde el inicio consumiría un espacio vital que debería destinarse a equipos científicos. Por eso, los astronautas necesitarán producir su propia comida en el lugar, sin depender de la Tierra.
Las condiciones marcianas son brutales para la agricultura. La radiación es intensa, las temperaturas caen a grados extremos, el agua es un recurso limitado y la atmósfera está compuesta principalmente por dióxido de carbono. Bajo estas circunstancias, cualquier sistema debe ser extraordinariamente eficiente, usando la menor cantidad posible de agua y energía. Los participantes deben crear un plan de alimentación completo que satisfaga el cien por ciento de las necesidades nutricionales de la tripulación y que mantenga la variedad y el sabor de los alimentos, aspectos cruciales para la salud mental de los viajeros espaciales durante misiones tan largas.
A diferencia de otros concursos que se concentran solo en cultivar plantas, este desafío exige infraestructuras de ciclo cerrado. La idea es que los desechos orgánicos se transformen en nutrientes para nuevas cosechas y que el agua se recicle constantemente. Las propuestas deben transformar materias primas en comidas aptas para consumo humano, funcionar con mínima intervención externa y adaptarse tanto a la gravedad lunar como a la marciana. Además, deben reducir al máximo los residuos mediante procesos de reciclaje integrados.
Aunque el objetivo principal es equipar las futuras misiones tripuladas a Marte del programa Artemis, la Nasa también evalúa aplicaciones para la Tierra. Sistemas de producción de alimentos que funcionan en condiciones extremas del espacio podrían implementarse en regiones con cadenas de suministro débiles, zonas de desastre, bases antárticas o lugares remotos donde el hambre sigue siendo un problema persistente. El ganador no solo obtendrá una porción de los 750.000 dólares, sino que quedará en la historia como quien diseñó la dieta que permitirá a los humanos dar el próximo gran paso fuera del planeta.
Fuente original: El Tiempo - Vida