La madre de Catalina apoya su lucha por el suicidio asistido: "No puedo vivir feliz viendo sufrir a una hija"

María Ángela Silva, madre de la psicóloga Catalina Giraldo que solicita suicidio médicamente asistido por trastornos mentales graves, ha hablado públicamente sobre su decisión de acompañar a su hija en este proceso. Tras años de presenciar el deterioro de Catalina desde la adolescencia y múltiples tratamientos fallidos, la madre ve en el apoyo a esta decisión un acto de amor. El caso de Catalina abre un debate inédito en Colombia sobre el derecho a morir dignamente en casos de salud mental, en medio de un proceso judicial que busca establecer reglas claras para un procedimiento aún sin reglamentación.
María Ángela Silva no duda en expresar el dolor que le causa la situación de su hija Catalina Giraldo Silva, una psicóloga de 30 años que ha pedido a su EPS acceder al suicidio médicamente asistido. Sin embargo, la madre ha decidido acompañar a su hija en esta decisión después de años de presenciar cómo los trastornos mentales han deteriorado su calidad de vida. "Yo no puedo concebir la vida de Cata como hoy. Eso no es vida para ella, ella no está viviendo dignamente", expresó en una entrevista.
Para María Ángela, la decisión de acompañar a Catalina nace del amor y de una realidad que ha vivido de cerca desde la adolescencia de su hija. Ha visto los múltiples intentos fallidos por encontrar un tratamiento que mejore la situación, los ciclos de esperanza y decepciones que marcan el día a día. "Yo no puedo vivir feliz viendo sufrir a una hija", señaló. "Ella está haciendo todo lo posible para que yo sea feliz y ella está sufriendo".
La madre ve en el acompañamiento a su hija durante este proceso una forma de amor filial. "¿Cómo no voy a acompañar a mi hija a partir cuando su vida físicamente le es imposible vivir un día sin sufrimiento, cuando yo la ayudé a llegar a este planeta?", cuestionó. Aunque reconoce que aceptar esta posibilidad le causa un dolor profundo, María Ángela mantiene un pequeño rayo de esperanza. "Yo estoy tomando una decisión de acompañar a mi hija, pero eso no quiere decir que no quiera que pase un milagro", afirmó.
Catalina lleva años buscando una solución. Fue diagnosticada con trastorno depresivo mayor, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad. Ha pasado por nueve hospitalizaciones psiquiátricas, tres ciclos de terapia electroconvulsiva y ha probado más de 40 esquemas farmacológicos diferentes, sin lograr una mejoría significativa. En octubre de 2025 solicitó a su EPS, Sanitas, acceder al suicidio médicamente asistido, un procedimiento en el que el médico proporciona el medicamento pero es el paciente quien lo administra. La solicitud fue rechazada porque esta práctica aún no tiene reglamentación clara en Colombia, aunque la Corte Constitucional la despenalizó en 2022.
Ante la negación, Catalina interpuso una acción de tutela para que su caso sea estudiado por la justicia y se establezcan reglas claras. Mientras el proceso avanza, su madre permanece firme en su postura. "Si me lo permiten, yo le sostendré una mano y con la otra ella tendrá que tomar su decisión", señaló. Para María Ángela, más allá de debates jurídicos o éticos, lo que pesa en su corazón es el sufrimiento constante que ha visto en su hija durante años y el deseo de que ese dolor, de una u otra forma, termine.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


