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La Lija: el fanzine que cuenta las historias del skate más allá de los trucos

Fuente: El Colombiano - Tendencias
La Lija: el fanzine que cuenta las historias del skate más allá de los trucos
Imagen: El Colombiano - Tendencias Ver artículo original

La Lija es un proyecto editorial de Medellín que busca documentar las historias personales de los patinadores, no solo sus acrobacias. Fundado por skaters que superan los 40 años y trabajan como profesionales, la iniciativa quiere rescatar las experiencias, frustraciones y alegrías detrás de cada tabla. También organiza tomas callejeras, jornadas donde los patinadores comparten y usan espacios no diseñados para montar, transformándolos en parques improvisados.

Cuando el patinaje se convierte en un negocio o en lo que otros quieren que hagas, pierde su esencia. Eso preocupaba al legendario skater californiano Jay Adams: que la patineta dejara de ser diversión para volverse un trabajo más. Porque en realidad, el skate es mucho más que un deporte: es un asunto de identidad, una forma de ser lo que cada uno se propone en lugar de lo que se espera que sea. Con esa filosofía nace La Lija, un fanzine que habla de patineta desde un ángulo distinto, alejado de las fotos de trucos y centrado en lo que realmente importa.

Según Sebastián Gómez, skater e historiador que forma parte del comité editorial, "La Lija quiere constituirse como un espacio de difusión que muestre lo que la gente siente por el skate de manera más íntima, donde el skate se desarraigue de los trucos, de las fotos y de los vídeos, y se arraigue a lo más lo visceral, a las decepciones, las desavenencias, las alegrías y todas esas experiencias que tienen que ver con una sensibilidad que todo el mundo siente pero que no todo el mundo es capaz de expresar". El proyecto se propone guardar la memoria del skate a través de testimonios y textos, porque a veces las palabras permiten ver más que las imágenes. Detrás de cada truco hay experiencias, recuerdos y formas de relacionarse con el mundo que solo se entienden cuando alguien las cuenta.

Barbas, otro de los fundadores, describe la experiencia real de quien monta tabla: "Ahí está todo realmente, es la vida la vida misma. Lo primero que te encuentras es frustración todo el tiempo, ves a la gente rodar y te gusta, te montás y, jueputa, esto está demasiado difícil, te cuestionás. Intentás, intentás, intentás hasta que lográs un truco insignificante y es como si fuera lo mejor del mundo". El camino del patinador empieza por la dificultad, por la frustración, por el aguante. Solo con tiempo y dedicación el cuerpo y la tabla se acoplan y se vuelven uno.

Michael Cháves, psicólogo y otro fundador del fanzine, es ejemplo de lo que La Lija busca. Hace 26 años empezó a montar con sus amigos del colegio siendo el más lento, el más miedoso, al que más le costaba aprender. Pero un video de skaters estadounidenses lo transformó. "Los vídeos, la música, la pinta de los manes que no era la clásica pinta del skater para esa época sino una pinta rarísima, entonces yo dije, ve, si puedo pertenecer a eso porque yo en últimas también siempre me había caracterizado como por raro, por diferente, entonces como que no me identificaba mucho, pero con esto sí y bueno, ahí ya me apasioné hasta el día de hoy", recuerda. A diferencia de los skaters profesionales, no fue su habilidad lo que lo llevó a una revista, sino su historia, su experiencia, su amor por la patineta.

Lo interesante es que el proyecto está conectando con nuevos patinadores. Michael cuenta que se sorprendió al ver cómo jóvenes skaters que normalmente pasan desapercibidos en los grupos principales se animan a escribir sus experiencias. "Yo no me esperaba que los niños o los nuevos skaters se identificaran con esto porque eran experiencias muy diferentes a lo que les tocó a ellos. Fue una sorpresa grande ver como tantos se están animando a escribir su experiencia y le mandan a uno el texto... Y son peladitos y peladitas que pasan desapercibidos en los combos de skate porque no son los más tesos, entonces eso es bonito y es bacano".

La Lija no es solo memoria, sino también acción. Además del fanzine, el proyecto retoma las tomas callejeras que Barbas venía realizando: jornadas donde patinadores comparten y montan en lugares que no fueron diseñados para ello, pero que a los ojos de un skater se transforman en parques. Por ahora, Michael Cháves maneja todos los textos y Juan Camilo Ramírez realiza el diseño. El objetivo es recorrer ciudades para que más personas escriban sus historias y alimenten colectivamente la memoria de la comunidad skate de Medellín, Colombia y el continente.

Sebastián resume bien el espíritu del proyecto: "Finalmente en el skate mucha gente encontró su identidad, pues a partir de eso formularon muchas expectativas sobre su vida, su idea de la creatividad, de la ciudad, de cómo relacionarse con el mundo, y para muchos eso sigue siendo un vínculo constante con la diversión. Este es un fanzine hecho por gente adulta, todos superamos ya los 40 años, todos somos profesionales y todos desde nuestras destrezas y campos de conocimiento aportamos a que el fanzine exista y tenga como una especie de identidad editorial que siga alimentando ese fenómeno medio contestatario y medio rebelde de lo que significa el skate".

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