La isla de Kharg: la joya estratégica que Trump amenaza atacar y que podría cambiar la guerra con Irán

Estados Unidos ha lanzado ataques contra la isla iraní de Kharg, un pequeño territorio de coral que concentra el 90% de las exportaciones petroleras de Irán. Trump ha advertido que podría atacarla nuevamente "solo por diversión". El conflicto por esta isla, que pasó por una situación similar hace décadas durante la guerra Irak-Irán, podría escalar hacia represalias que afectarían el suministro mundial de petróleo y la economía global.
Una pequeña isla de coral en el Golfo Pérsico se ha convertido en el centro de gravedad de la tensión entre Estados Unidos e Irán. Kharg, que ocupa apenas 24 kilómetros cuadrados, alberga dos muelles por donde fluye el 90% del crudo que Irán vende al mundo. Su importancia es tan estratégica que el senador republicano estadounidense Lindsey Graham, cercano a Donald Trump, afirmó que "quien controla la isla de Kharg, controla el destino de esta guerra".
El 13 de marzo, Estados Unidos ejecutó un ataque masivo contra la isla. Según el Mando Central del Ejército estadounidense, impactó 90 objetivos militares, incluyendo defensas aéreas, radares, un aeropuerto y una base de aerodeslizadores. Trump celebró la operación, pero amplió la amenaza: declaró a la cadena NBC que "puede que lo golpeemos unas cuantas veces más solo por diversión". Aunque Estados Unidos afirma haber dejado intactos los activos petroleros, la infraestructura energética de Kharg no está fuera de peligro.
La importancia económica de Kharg es casi incalculable. Sus dos muelles pueden cargar hasta siete millones de barriles diarios de crudo mediante enormes buques capaces de transportar dos millones de barriles cada uno. El muelle más grande tiene seis dársenas equipadas con máquinas de medición de alta capacidad, mientras que el otro puede recibir navíos de hasta 300.000 toneladas. Desde 2017, cuando se levantaron algunas sanciones internacionales, la isla opera a máxima eficiencia. Además, Kharg se asienta sobre un yacimiento petrolífero cuatro veces más grande que su territorio.
Esta no es la primera vez que la isla sufre ataques. Durante la guerra entre Irak e Irán en 1988, Bagdad golpeó severamente los muelles, obligando a Teherán a desplazar sus operaciones a otros terminales. En aquella ocasión se demostró que, aunque dañable, la isla es reconstruible. Actualmente, Irán ha exportado más de 13 millones de barriles desde que comenzó el actual conflicto, la mayoría cargados desde Kharg.
El estratega energético Petras Katinas del Royal United Services Institute explicó a la agencia AP que atacar Kharg podría tener un efecto disuasorio sobre Irán porque es literalmente "el nodo principal" de su economía. Sin embargo, analistas de JPMorgan advierten que una escalada de ataques contra la isla tendría el efecto contrario. Si Estados Unidos amplía las operaciones ofensivas, Irán probablemente responda con represalias contra el estrecho de Ormuz o contra infraestructuras energéticas regionales.
Un portavoz del conglomerado de ingeniería iraní Jatam al Anbija, ligado a la Guardia Revolucionaria, fue explícito en su advertencia: cualquier ataque contra la infraestructura petrolera de la región será respondido destruyendo "toda la infraestructura petrolera, económica y energética perteneciente a las compañías petroleras que tengan acciones estadounidenses o cooperen con Estados Unidos". Actualmente, Irán es el tercer mayor exportador de la OPEP, aportando el 4,5% del suministro global. Una destrucción severa de Kharg desencadenaría un alza abrupta de los precios del petróleo en los mercados mundiales, algo que ya está causando dolor en la economía estadounidense.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



