La guerra silenciosa contra la fauna: 44 especies colombianas al borde de la extinción
Un estudio conjunto de la JEP y la Universidad de Essex documenta que más de 100 mil animales han muerto o resultado heridos por el conflicto armado entre 2017 y 2026. La investigación señala que cada media hora un animal pierde la vida o queda gravemente lesionado. Antioquia y zonas como el Parque Nacional Natural Farallones de Cali figuran como los lugares más críticos, donde economías ilegales como la minería y el narcotráfico devastan los ecosistemas junto con la violencia.
Mientras en Colombia contamos las víctimas humanas del conflicto, existe un drama que transcurre en silencio en los bosques, páramos y humedales del país: decenas de miles de animales están siendo asesinados por la guerra. Una investigación conjunta entre la JEP y la Universidad de Essex ha sacado a la luz cifras que dejan claro que nuestra fauna silvestre paga un precio desgarrador por la violencia.
El estudio revela que entre 2017 y 2026, más de 100 mil animales han muerto o resultado heridos por explosivos, ataques con drones y enfrentamientos entre grupos armados. Para dimensionar la magnitud de esta tragedia, los investigadores calculan que cada media hora un animal pierde la vida o queda gravemente lesionado en medio de las hostilidades. No son números abstractos: son vidas salvajes arrebatadas día tras día.
Lo más alarmante es que 44 especies están hoy en riesgo crítico de extinción por causas directamente ligadas a la guerra. Los más golpeados son anfibios y reptiles, afectados por la contaminación y los ataques; primates y aves, víctimas de la deforestación y el tráfico; e incluso animales de carga como mulas y burros que son utilizados y marcados por los grupos armados. El informe pone la atención especial en las disidencias de las Farc-EP, particularmente el Frente Jaime Martínez bajo el mando de alias 'Iván Mordisco', como uno de los principales responsables de esta depredación en zonas de alta biodiversidad.
Departamentos como Antioquia y zonas protegidas como el Parque Nacional Natural Farallones de Cali aparecen como puntos de máxima crítica. En estos territorios, economías ilegales como la minería clandestina y el narcotráfico no solo financian la guerra, sino que arrasan con el hábitat de miles de especies, creando una tormenta perfecta para la extinción.
Con este informe, la JEP busca un cambio fundamental: que los animales comiencen a ser reconocidos como sujetos de reparación en los procesos de justicia transicional. Esto significa implementar programas urgentes de restauración de ecosistemas en las zonas más devastadas por la violencia. Es un paso importante para reconocer que la guerra en Colombia no solo ha destruido vidas humanas, sino que ha dejado cicatrices profundas en la naturaleza que tardarán décadas en sanar.
Fuente original: Hora 13 Noticias
