La Guajira apuesta por compras locales: campesinos venden directamente para alimentar 12.739 niños

El ICBF en La Guajira compra alimentos directamente a asociaciones campesinas del departamento para alimentar más de 12 mil niños en servicios de primera infancia. Esta estrategia, que suma 12 contratos sin intermediarios, invierte más de 3.700 millones de pesos y busca fortalecer la economía local mientras garantiza productos frescos y de calidad. En total, la región cuenta con 363 contratos que incorporan este modelo de compras públicas locales.
En La Guajira está funcionando una estrategia que une dos necesidades urgentes del territorio: garantizar una buena alimentación para los niños más pequeños y darles un respiro económico a los campesinos. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, a través de su seccional en el departamento, ha establecido 12 contratos directos con asociaciones de productores locales para suministrar alimentos a 12.739 niñas y niños que reciben servicios de primera infancia.
La lógica es simple pero poderosa: los alimentos que cultivan en el campo guajiro llegan directamente a las unidades de servicio sin pasar por intermediarios. Esto significa que los productos son más frescos, la manipulación es menor, y lo más importante, el dinero que se invierte se queda en las manos de quienes siembran y cosechan. La inversión solo en estos contratos de alimentos supera los 3.756 millones de pesos, mientras que si se suman todos los contratos que aplican este modelo en la región, la cifra crece a más de 86.000 millones.
Esta iniciativa responde a la Ley 2046, que obliga a adquirir al menos el 30 por ciento de alimentos a productores locales. En La Guajira, Bienestar Familiar ya consolidó un total de 363 contratos que incorporan compras públicas locales, demostrando que la política de gobierno no es solo un anuncio sino una realidad en el territorio.
José Robles, productor vinculado a las asociaciones campesinas del departamento, resume el impacto en pocas palabras: "Ha sido un reto de constancia, pero hoy podemos decir que sí hay potencial en el territorio. Este proceso ha permitido que muchos campesinos crean nuevamente en la tierra y en la producción local". Esa frase captura algo que va más allá de números: es la recuperación de la fe en lo que se cultiva aquí.
El modelo además de alimentar a la niñez está reactivando el trabajo asociativo en zonas rurales, fortaleciendo la organización comunitaria y dando valor nuevamente a pequeños productores que durante años vieron cómo sus productos se iban a mercados lejanos con márgenes mínimos. Aquí, la cadena es corta, los beneficios se concentran en quien produce, y los niños comen mejor.
Fuente original: Guajira News
