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La foto perfecta del desempleo esconde un drama real: comercio y restaurantes perdieron 258.000 empleos en enero

Fuente: El Colombiano - Negocios
La foto perfecta del desempleo esconde un drama real: comercio y restaurantes perdieron 258.000 empleos en enero
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Colombia celebró en enero la tasa de desempleo más baja en 25 años para ese mes, pero detrás del titular optimista hay una realidad incómoda: el aumento del salario mínimo del 23,7% y la reforma laboral están golpeando sectores clave. Comercio y restaurantes perdieron más de 250.000 empleos, y los expertos advierten que el empleo que se está creando es principalmente en el sector público y en la informalidad, no en empresas privadas formales. El verdadero impacto de estos cambios podría verse completo en los próximos meses.

Colombia arrancó 2026 con una noticia que suena excelente en los reportes oficiales: la tasa de desempleo en enero alcanzó 10,9%, la mejor cifra para ese mes en los últimos 25 años. El Dane reportó una caída de 0,7 puntos porcentuales comparado con enero de 2025. Todo esto después de que 2025 cerrara como el mejor año laboral del siglo XXI. Pero hay un pero que explica todo.

Hace poco más de un mes entró en vigencia un aumento del salario mínimo de 23,7%, además se implementó una reforma laboral que encareció los turnos nocturnos y dominicales, y avanza una reducción de la jornada laboral a 42 horas semanales. Lo que pasó después fue lo que los economistas advierten: cuando el costo de contratar a un trabajador sube de golpe, especialmente para empresas pequeñas y medianas que viven con márgenes muy ajustados, ellas frenan sus contrataciones. Así de sencillo.

Las primeras señales no se hicieron esperar. Dos sectores que tienen millones de colombianos trabajando ya mostraron el impacto: comercio y reparación de vehículos perdieron 149.000 empleos en enero, mientras que restaurantes y alojamiento destruyeron 109.000 puestos. Entre ambos concentran casi una cuarta parte del empleo del país. Juliana Morad, directora del Departamento Laboral de la Javeriana, lo explica bien: "Son actividades que reaccionan primero cuando los costos laborales suben y la demanda es incierta. Esa caída no parece ruido estadístico; es una señal temprana que conviene monitorear". Estos no son números anecdóticos sino la piedra de toque del mercado laboral.

Cuando se miran los números con lupa sale algo más preocupante: en enero apenas se crearon 17.000 empleos de asalariado privado, comparado con 422.000 un año atrás. Es un desplome. Y mientras eso ocurre, lo que está creciendo es el empleo público, que aportó prácticamente el triple de lo que generó el sector privado, sumado a que nueve de cada diez empleos nuevos salieron de la informalidad. Andrés Langebaek, economista de los Andes, estima que "unos 250.000 trabajadores habrían sido perjudicados por el aumento del salario mínimo, incluyen estos 121 mil que perdieron su empleo más otra proporción que dejó de ser contratada". Su análisis desestacionalizado muestra que las principales ciudades perdieron ocupación en enero, algo que históricamente no ocurre.

Hay algo más inquietante en el desglose. Las mujeres aumentaron su participación en empleos por cuenta propia en 286.000 personas, un fenómeno que en teoría suena a emprendimiento. Pero al mismo tiempo hay destrucción masiva de empleos asalariados en comercio y servicios. La pregunta que Morad se hace es pertinente: "¿Estamos frente a elección o frente a refugio?". En los hombres el panorama es diferente: cayeron 81.000 empleados particulares y 91.000 por cuenta propia. Eso no es emprendimiento, es ajuste y contracción.

En sectores específicos como vigilancia y aseo, el impacto es casi quirúrgico. Un puesto de vigilancia 24 horas con arma costaba aproximadamente 15,3 millones de pesos mensuales en 2025. Ahora cuesta cerca de 18,8 millones. El incremento no solo viene del salario mínimo sino también de la reducción de jornada a 42 horas y los mayores pagos por recargos nocturnos y dominicales. En total, los costos del sector subieron alrededor del 31%, lo que generó recortes de personal del 15 al 20% en centros comerciales, condominio y hoteles.

Los analistas advierten que lo peor podría venir. Enero es un mes laboralmente fuerte por naturaleza, así que los efectos completos de esta tormenta laboral probablemente se vean con más claridad en el segundo trimestre, cuando las empresas ya hayan ajustado sus nóminas y decisiones de contratación. El mercado laboral no colapsó, pero los sectores que emplean a la población más vulnerable ya están mostrando movimientos muy reales que van más allá de cualquier fluctuación estadística.

Fuente original: El Colombiano - Negocios

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