La falla de Cascadia acumula energía bajo el océano: qué riesgo representa para América del Norte

La falla de Cascadia es una zona de subducción ubicada frente a las costas de California, Oregón, Washington y Canadá donde dos placas tectónicas acumulan tensión desde hace siglos. Los científicos advierten que podría generar un terremoto de magnitud superior a 8, similar al que ocurrió en 1700, pero aclaran que actualmente no existe método para predecir cuándo ocurriría. Las investigaciones recientes muestran mayor complejidad en la estructura de lo que se creía antes.
Una de las mayores amenazas sísmicas de América del Norte ha permanecido relativamente fuera de la atención pública durante décadas, a pesar de las advertencias constantes de los científicos. Se trata de la falla de Cascadia, una extensa zona de subducción ubicada bajo el océano Pacífico, que se extiende más de mil cien kilómetros desde el cabo Mendocino en California hasta la isla de Vancouver en Canadá. En esta región, la placa oceánica de Juan de Fuca se desliza lentamente por debajo de la placa Norteamericana, un proceso que ocurre apenas algunos centímetros al año, pero que acumula cantidades enormes de energía bajo el fondo marino.
El interés mundial por esta estructura geológica aumentó significativamente después de investigaciones publicadas en años recientes y, especialmente, tras un reportaje de la periodista Kathryn Schulz en 2015 para The New Yorker que renovó la preocupación por un posible megaterremoto en la región. Cuando esa presión acumulada finalmente se libere, los especialistas advierten que podría generar un terremoto de magnitud superior a 8 e incluso cercano a 9, acompañado por tsunamis capaces de impactar comunidades costeras. El antecedente histórico más notable sucedió el 26 de enero de 1700, cuando un sismo estimado entre magnitud 8,7 y 9,2 sacudió la zona y generó un tsunami que viajó hasta Japón.
Chris Goldfinger, un paleosismólogo (especialista que estudia terremotos antiguos a través de evidencia geológica) citado frecuentemente sobre este tema, expresó una preocupación que sigue siendo relevante. Según lo recopilado por Schulz, Goldfinger señaló que "la mayoría de la gente piensa que alguien se está encargando de esto y no es así. Nadie se está encargando de esto". Las proyecciones de organismos como la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de Estados Unidos (FEMA) advierten que un evento de gran escala podría dejar miles de muertos, decenas de miles de heridos y daños severos en infraestructura como carreteras, redes eléctricas, puentes y sistemas de comunicación.
En los últimos años, nuevas investigaciones han proporcionado imágenes más precisas de la falla. En 2021, una expedición científica liderada por la geofísica marina Suzanne Carbotte realizó uno de los mapeos más detallados de la zona, cuyos resultados fueron publicados en Science Advances. Investigaciones divulgadas en 2025 en la revista Seismica revelaron que la estructura tectónica presenta mayor complejidad de la estimada anteriormente, aunque descartaron la existencia de una gigantesca falla secundaria que había sido planteada en hipótesis previas.
Otro hallazgo que atrajo atención internacional ocurrió frente a la costa de Oregón, en una región conocida como Oasis de Pythia, donde científicos detectaron una fuga de fluidos desde el fondo marino relacionada con la dinámica interna de las placas tectónicas. El geólogo marino Evan Solomon explicó tras el descubrimiento que "nunca había visto algo igual. Este fenómeno nos permite observar de manera directa cómo los fluidos subterráneos influyen en la estabilidad de las placas tectónicas".
Pese a los avances tecnológicos y al monitoreo constante, los expertos son claros en un punto crucial: actualmente no existe un método capaz de predecir exactamente cuándo ocurrirá un megaterremoto. Las probabilidades calculadas por organismos científicos funcionan como modelos de riesgo y preparación, no como predicciones de fechas específicas. La Columbia Climate School recordó recientemente que "no existe tal cosa como predecir un terremoto". Sin embargo, las investigaciones continúan indicando que Cascadia sigue acumulando energía bajo el océano Pacífico y permanece como una de las zonas sísmicas más vigiladas del planeta debido al potencial destructivo que un futuro megaterremoto podría desencadenar.
Fuente original: El Tiempo - Vida