Cambia el nombre del síndrome de ovario poliquístico tras 14 años de investigación internacional

Expertos de varios países decidieron renombrar el síndrome de ovario poliquístico como "síndrome ovárico metabólico poliendocrino" para reflejar con precisión que es un trastorno hormonal y metabólico complejo, no solo un problema ovárico. El cambio busca corregir décadas de diagnósticos erróneos, reducir el estigma y mejorar la atención a las mujeres afectadas, que representan aproximadamente una de cada ocho en el mundo.
Después de 14 años de investigación internacional, más de 50 organizaciones de pacientes y profesionales de la salud decidieron cambiar la denominación del síndrome de ovario poliquístico. La afección ahora se conocerá oficialmente como síndrome ovárico metabólico poliendocrino, un nombre que busca corregir décadas de confusión científica y clínica.
La profesora Helena Teede, endocrinóloga de la Universidad de Monash en Australia y una de las líderes del proceso, explica que el antiguo término era engañoso. "Lo que ahora sabemos es que en realidad no hay un aumento de quistes anormales en el ovario, y las diversas características de esta afección a menudo no se apreciaban", afirmó Teede. Según la especialista, el nombre anterior contribuyó a diagnósticos erróneos y tratamientos inadecuados durante muchos años. "Fue desgarrador ver el retraso en el diagnóstico, la escasa información y la atención inadecuada que se brindaba a los afectados por esta enfermedad desatendida", agregó.
Se trata de un trastorno que afecta a una de cada ocho mujeres en el mundo. El cambio de nombre es importante porque el antiguo término generaba confusión al enfocarse únicamente en los ovarios y en supuestos quistes, cuando en realidad es una enfermedad compleja que impacta la salud reproductiva, mental y cardiovascular. La investigación detrás del cambio confirmó que no existe un aumento de quistes ováricos anormales en esta afección, reforzando la necesidad de un nuevo nombre.
Los expertos consideraron varios principios al elegir la nueva denominación: precisión científica, facilidad de comunicación, sensibilidad cultural y, especialmente, reducción del estigma. Como señaló la profesora Terhi Piltonen de la Universidad de Oulu en Finlandia, "era fundamental que el nuevo nombre fuera científicamente correcto, pero también que se tuviera en cuenta en diversos contextos culturales para evitar ciertos términos reproductivos que pudieran aumentar el estigma y ser perjudiciales para las mujeres en algunos países".
En cuanto a los síntomas que caracterizan esta afección, según Mayo Clinic, suelen aparecer durante la adolescencia o después de varios años de menstruaciones irregulares. Los principales incluyen períodos menstruales irregulares o poco frecuentes, menstruaciones prolongadas, dificultades para quedar embarazada, exceso de crecimiento de vello facial y corporal, acné severo y calvicie de patrón masculino. Los síntomas tienden a ser más graves en personas con obesidad.
Teede enfatiza que este cambio se realizó con y para las personas afectadas. "Nos enorgullece haber llegado a un nuevo nombre que finalmente refleja con precisión la complejidad de la misma", sostuvo la endocrinóloga. El proceso fue publicado en la revista científica The Lancet y contó con la colaboración de expertos de Australia, Finlandia, Estados Unidos y Reino Unido, consolidando un consenso internacional sobre la necesidad de esta transformación terminológica.
Fuente original: El Tiempo - Salud