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La economía creció menos de lo esperado: qué significa el 2,6% para tu bolsillo

Fuente: El Tiempo - Economía
La economía creció menos de lo esperado: qué significa el 2,6% para tu bolsillo
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La economía colombiana cerró 2025 con un crecimiento de 2,6 por ciento, superior al de años anteriores pero por debajo de las proyecciones que hablaban de 2,8 a 3 por ciento. El crecimiento se apoyó principalmente en lo que gastan las familias y el gobierno, mientras que la inversión privada volvió a caer de manera preocupante. Minería y construcción continuaron en territorio negativo, lo que explica por qué el repunte no fue más fuerte.

La noticia no es mala, pero tampoco es la que muchos esperaban. Colombia terminó 2025 con un crecimiento económico de 2,6 por ciento, lo que significó mejorar respecto a 2024 (1,5 por ciento) y 2023 (0,8 por ciento). Sin embargo, ese avance quedó corto: analistas de diferentes bancos e instituciones proyectaban un crecimiento entre 2,8 y 3 por ciento. Para entenderlo en términos simples, la economía avanzó, pero no con el impulso que se necesitaba. Es como si alguien esperaba trotar y terminó caminando rápido.

Lo que impulsó este crecimiento fue básicamente lo que gastaron ustedes las familias y lo que gastó el Estado. El consumo de los hogares creció 3,6 por ciento mientras que el del gobierno lo hizo en 7,1 por ciento. Esto significa que la economía se movió principalmente porque la gente siguió comprando cosas y porque el gobierno invirtió dinero en servicios. Jackeline Piraján, economista principal de Davivienda, lo describió así: "Colombia al parecer perdió algo de tracción en su crecimiento económico al cierre del año pasado". El gasto público explicó casi el 88 por ciento de toda la demanda interna. Eso es un porcentaje muy alto que depender de una sola fuente.

Lo verdaderamente preocupante está en lo que no pasó: la inversión privada. Mientras el gobierno y las familias gastaban, los empresarios no estaban invirtiendo. Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital, fue claro al respecto: "Tal vez la noticia más importante dentro de las cifras es la fuerte caída en la estimación de la inversión". Ese rubro se ubicó en su nivel más bajo en veinte años como porcentaje de la economía: solo el 16 por ciento del PIB. Para que el país crezca de verdad, esa cifra debería estar por encima del 20 por ciento. Lo que está pasando es que los empresarios no confían lo suficiente para abrir sus billeteras. Luis Fernando Mejía, presidente de Lumen Economic Intelligence, advirtió que "si el país no logra elevar la tasa de inversión por encima del 20 por ciento, seguirá atrapado en una senda de crecimiento inferior al 3 por ciento".

Hay dos sectores que siguen de rodillas: la minería y la construcción. La minería cayó 6,2 por ciento durante 2025, restándole fuerzas al crecimiento general. La construcción también cerró en negativo con una caída de 2,8 por ciento. Estos son sectores que tradicionalmente generaban muchos empleos e ingresos. Su debilitamiento explica por qué el crecimiento se concentró en servicios como comercio, transporte y actividades artísticas, pero eso no le da la misma solidez a la economía.

El presidente Gustavo Petro defendió el crecimiento señalando que se apoyó en aumento de ingresos reales de las familias y crecimiento del empleo en sectores como salud y educación. También insistió en que bajar las tasas de interés es indispensable para que la inversión se reactive, especialmente en vivienda y construcción. Sin embargo, expertos como José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda, atribuyeron la crisis de inversión a "desconfianza interna" relacionada con incertidumbre regulatoria.

La conclusión de los analistas es que Colombia avanzó pero sin un motor robusto. La economía dejó atrás el estancamiento severo de años anteriores, pero todavía no encuentra ese impulso sostenido que la llevara a crecer consistentemente por encima del 3 por ciento. Mientras el consumo siga siendo el principal sostén del crecimiento, sin que la inversión privada se reactive, el país seguirá caminando rápido en lugar de trotando hacia adelante.

Fuente original: El Tiempo - Economía

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