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La DNI en crisis: renuncia de jefe de inteligencia agudiza cuestionamientos sobre gestión del Gobierno

Fuente: El Colombiano - Colombia
La DNI en crisis: renuncia de jefe de inteligencia agudiza cuestionamientos sobre gestión del Gobierno
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Wilmar Mejía, jefe de Inteligencia Estratégica de la DNI, renunció tras ser investigado por presuntamente filtrar información clasificada a disidencias de las Farc. Su salida se suma a una serie de escándalos que han marcado la dirección del organismo desde 2022: cambios constantes de directores sin experiencia en seguridad, conexiones con hechos de corrupción y pérdida de credibilidad con agencias de inteligencia internacionales clave.

La renuncia de Wilmar de Jesús Mejía, jefe de Inteligencia Estratégica de la Dirección Nacional de Inteligencia, llega cargada de implicaciones para un organismo que desde hace años batalla con escándalos y cambios de rumbo. Mejía presentó su carta de dimisión el 2 de marzo de 2026, después de que la Procuraduría le impusiera una suspensión de tres meses. Los archivos incautados a Alexánder Díaz Mendoza, conocido como "Calarcá" y comandante del Estado Mayor de los Bloques y Frente, revelaban en octubre de 2025 conversaciones que indicaban presuntamente que Mejía se reunía con miembros de las disidencias de las Farc y les filtraba información clasificada. La renuncia se mantuvo bajo silencio hasta que salió a la luz esta semana, justo después de una reunión en la que fiscales expusieron ante el presidente Gustavo Petro la gravedad de los hallazgos.

En su carta de renuncia, Mejía expresó que "siempre he actuado con la mayor transparencia y ética, y considero que mi continuidad en el cargo podría generar dudas sobre la imparcialidad y la objetividad de la institución". Su superior directo, Jorge Lemus, también fue obligado a renunciar esta semana, aunque el Gobierno había intentado protegerlo trasladándolo a la Unidad de Información y Análisis Financiero.

Lo que más preocupa es el patrón de inestabilidad que rodea a la DNI desde que Petro llegó al poder en agosto de 2022. La entidad ha tenido cuatro directores en menos de cuatro años, todos ellos antiguos integrantes de la guerrilla del M-19. El primero, Manuel Casanova, era filósofo y llegó sin conocimiento alguno sobre inteligencia de Estado. Según fuentes internas consultadas por el medio que originalmente publicó esta información, incluso tuvo que hacer un curso básico en la Escuela de Inteligencia porque no entendía los reportes que recibía. Su sucesor, Carlos Ramón González, hoy es prófugo de la justicia por su implicación en el escándalo de desviación de recursos en la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, donde se reportaron pagos irregulares a congresistas.

Ahora la DNI está bajo la dirección del ingeniero René Guarín en calidad de encargado desde enero de 2026, quien tampoco tiene experiencia significativa en seguridad, más allá de un breve paso por la UIAF. Esta falta de continuidad y expertise ha dejado marcas profundas: agencias de inteligencia extranjeras clave ya no confían en la institución, lo que complica la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado. El Mossad israelí ha dejado de compartir información, mientras que la comunicación con la CIA y el MI-6 británico se ha reducido drásticamente.

El costo operacional es visible en el terreno. El debilitamiento de las misiones de inteligencia en países estratégicos como Venezuela, Cuba, España y Nicaragua permitió que estructuras criminales transnacionales como el Tren de Aragua se infiltraran en el país. Esta organización delictiva ahora tiene operaciones en ciudades como Bogotá, Cúcuta, Ipiales y Aguachica. Un funcionario de la DNI comentó durante la anterior dirección que "tienen a varios analistas ocupados en descubrir si hay un golpe blando contra el Gobierno. Creo que de ahí viene el interés de sacar a los oficiales de Inteligencia, para evitar un supuesto golpe de Estado que no está sino en la imaginación del Presidente".

El resultado es un organismo desgastado, cuestionado y menos efectivo que nunca en momentos en que la seguridad nacional requiere mayor precisión y coordinación internacional.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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