La Costa Caribe, territorio decisivo: ¿a quién le darán los 10 millones de votos costeños?
La región Caribe, con más de 10 millones de habitantes, se ha convertido en determinante para llegar a la presidencia. En la última elección fue clave para el triunfo de Petro, pero ahora se debate entre De la Espriella de la derecha e Iván Cepeda de la izquierda. Los costeños tienen en sus manos una responsabilidad electoral que podría definir el próximo presidente de Colombia.
En los últimos años, la Costa Caribe ha dejado de ser simplemente un bastión de las máquinas políticas tradicionales para convertirse en la región más influyente a la hora de elegir presidente. Con más de 10 millones de habitantes distribuidos en Atlántico, Bolívar, Córdoba, Magdalena, Cesar, Sucre, La Guajira y el archipiélago de San Andrés, la región representa el 17,4 por ciento de todos los votantes del país. En las últimas elecciones presidenciales, los costeños no solo votaron masivamente por la izquierda, sino que lo hicieron en proporciones superiores al promedio nacional, lo que resultó determinante para que Gustavo Petro llegara a la Casa de Nariño.
Hoy esa misma región es el escenario de una pugna clara entre dos candidatos principales. Por un lado está Abelardo de la Espriella, costeño que representa la derecha tradicional, quien según la encuesta más reciente de Atlas Intel para Semana alcanza 43,4 por ciento de intención de voto en la costa. Por el otro lado está Iván Cepeda, quien busca heredar los votos del petrismo y llega a 34,8 por ciento. Paloma Valencia, la otra candidata de la derecha, apenas logra 14,2 por ciento en esta región. El lema de De la Espriella, "costeño vota costeño", apela directamente al orgullo caribeño y busca frenar lo que él ve como el centralismo bogotano que representa Cepeda, quien es originario de la capital.
Pero hay algo que genera tensión en esta región. Aunque los costeños demostraron estar abiertos al cambio y conectan con discursos progresistas sobre desigualdad, seguridad, desempleo y servicios públicos, la realidad es que muchas de esas promesas aún no se han convertido en mejoras concretas. La costa enfrenta problemas graves: tiene las tarifas de energía eléctrica más caras del país, un desempleo persistente y servicios públicos deficientes, todo esto a pesar de ser una región de enormes riquezas naturales. Los departamentos costeños son motores clave de la economía nacional con actividades industriales, portuarias, mineras, ganaderas y turísticas, pero esa riqueza no se ha traducido en desarrollo social palpable para sus habitantes.
La mente del costeño es menos rígida ideológicamente que otras regiones del país, más pragmática y más crítica cuando las expectativas no se cumplen. Eso significa que el voto en la costa no se decide solo por lealtades políticas históricas, sino por resultados concretos. De la Espriella apunta a consolidar ese voto regional con un discurso de dignidad caribeña y oposición al centralismo, mientras Cepeda intenta mantener la ventaja que la izquierda logró en comicios anteriores, ofreciendo continuidad del proyecto progresista.
La responsabilidad que tienen los más de 10 millones de costeños es mayúscula. Si realmente es cierto lo que dicen en Colombia, que quien gana la costa gana la presidencia, entonces los ciudadanos de esta región tienen en sus manos la posibilidad de definir el rumbo del país en los próximos años. El voto costeño debe ser consciente, autónomo y responsable, una herramienta para exigir que el siguiente presidente, sea quien sea, cumpla con las necesidades reales de una región que merece inversión social genuina y políticas que mejoren la calidad de vida de sus habitantes.
Fuente original: Diario del Norte