La contienda electoral toca fondo: Benedetti y De la Espriella cruzan insultos personales en plena campaña

A menos de un mes de las elecciones presidenciales, el ministro del Interior Armando Benedetti y el candidato Abelardo de la Espriella protagonizaron un enfrentamiento en redes sociales que comenzó con acusaciones de interferencia política y amenazas, pero terminó en un intercambio de insultos personales. Lo que pudo ser una discusión seria sobre los límites del lenguaje en campaña derivó en descalificaciones burlonas entre los dos personajes. El incidente refleja el deterioro del debate público en una época crítica para el país.
Con menos de treinta días para que los colombianos voten, la temperatura política alcanzó nuevas alturas este fin de semana. Todo comenzó cuando tres influenciadores cercanos al candidato Abelardo de la Espriella, Miguel Zárate, Santiago Giraldo y Vicenth Ramos, publicaron videos en redes sociales sugiriendo que el ministro del Interior Armando Benedetti estaría favoreciendo a la candidata Paloma Valencia. Las acusaciones se basaban en la hermana del ministro, Ángela Benedetti, quien participa en la campaña de Valencia, además de declaraciones anteriores de Benedetti donde afirmaba que Valencia tendría mejor desempeño en una eventual segunda vuelta contra el candidato de izquierda Iván Cepeda.
Miguel Zárate aseguró en uno de los videos que "Toda la línea comunicacional en contra del Tigre Abelardo ha salido a través de Armando Benedetti en todas las entrevistas", y agregó que "fue el primero en decir que Abelardo pierde en segunda vuelta contra todos y que Paloma sí ganaba contra Cepeda en segunda vuelta". Esta afirmación tomaba relevancia porque Benedetti, por su cargo como ministro encargado de garantizar las condiciones para las elecciones, no debería participar en política de campaña.
Benedetti respondió de inmediato en su cuenta de X rechazando los señalamientos. "De una campaña presidencial están diciendo que yo llegué a otra campaña presidencial, lo cual eso es mentira", afirmó, antes de calificar a los influenciadores como "bodegueros" y "criminales". Luego vino la frase que encendería la controversia: "Todo el que se ha metido conmigo en campaña le va mal. Apuesto a que no pasan en segunda vuelta", remató con "Cuidado y esto se jode. Cuidado y la muerte gana".
Simpatizantes del movimiento Defensores de la Patria interpretaron esa última frase como una amenaza directa. De la Espriella recogió esa interpretación y denunció públicamente que "Benedetti, acostumbrado a violar la ley, amenaza de muerte sin rubor", aunque agregó que "ya saben que en las urnas no nos derrotan y acuden, en su desespero, a actuar como los delincuentes que son". El candidato expresó también su "solidaridad con Santiago, Vincent y Zárate. No están solos".
El ministro negó cualquier amenaza. Escribió que "Aquí no ha habido ninguna amenaza de muerte" y calificó todo como "una estrategia desesperada de inflar discursos y fabricar escándalos". Hasta aquí, podría haberse desarrollado un debate institucional serio sobre los límites del lenguaje en campaña y el papel de un funcionario público. Pero lo que vino después fue bien distinto.
Benedetti decidió dejar el tema de fondo de lado y optó por descalificaciones personales. En un video publicado en X, arremetió contra De la Espriella con frases como: "Hello, hello. Hay un señor que es tan postizo, tan postizo, que se injertó pelo (...) y es tan postizo (...) que tiene silicona en las nalgas, implantes en las pompis (...) No le crean NADA". De la Espriella respondió con la misma moneda, sin perder la oportunidad de mantener sus acusaciones: "Hello, lo de que tienes una caja con objetos postizos no nos sorprende, seguramente esos objetos postizos los tienes en diferentes tamaños y grosores, ¿verdad? Ahora bien, también tiene otras dos cajas de las que no hablas: una con el dinero que te has robado y otra con las drogas que consumes, hampón cocainómano".
Lo que pudo haber abierto una conversación seria sobre el comportamiento de funcionarios públicos en campaña y la seguridad de activistas políticos terminó diluido en burlas e insultos. Mientras tanto, desde el movimiento de De la Espriella, Miguel Zárate pidió al procurador Gregorio Eljach que "adelante las acciones pertinentes para suspender del cargo al ministro Benedetti" y que se garantice la seguridad de los activistas mencionados. El episodio deja una clara evidencia del deterioro que ha sufrido el lenguaje en esta campaña electoral.
Fuente original: El Colombiano - Colombia
