La ciencia descubre cómo el azúcar ayuda al cerebro a guardar recuerdos

Investigadores franceses encontraron que la glucosa juega un papel crucial en la consolidación de la memoria, no solo como energía sino como una señal que valida los aprendizajes. El estudio, realizado con moscas de la fruta, identificó neuronas específicas que actúan como interruptores para fijar experiencias en recuerdos duraderos. Los hallazgos aún requieren confirmación en mamíferos y humanos, pero abren nuevas perspectivas sobre la relación entre nutrición y función cerebral.
Investigadores del Laboratorio de Plasticidad Cerebral de París, adscrito al Centro Nacional de la Investigación Científica francesa, descubrieron un mecanismo biológico que explica por qué el azúcar es fundamental para recordar. Mediante experimentos con moscas de la fruta, el equipo liderado por Thomas Preat y Pierre-Yves Plaçais determinó que la glucosa actúa como más que una simple fuente de energía: funciona como una validación que transforma experiencias recientes en recuerdos que perduran en el tiempo.
El hallazgo clave fue identificar un grupo de neuronas cerebrales llamadas Gr43a, que normalmente detectan la presencia de fructosa. Durante los experimentos, en los que los insectos fueron expuestos a olores específicos mientras recibían pequeñas descargas eléctricas, estas neuronas mostraron un comportamiento inusual. Los científicos observaron que las neuronas Gr43a se activan "no solo tras una recompensa de azúcar, sino también en este aprendizaje negativo", lo que sugiere que el sistema sensorial de alimentación está profundamente conectado con los circuitos del aprendizaje, incluso en experiencias desagradables.
Lo más revelador fue descubrir cómo el hambre altera esta dinámica neuronal. Normalmente, estas neuronas solo se activan cuando el animal tiene hambre y consume azúcar. Sin embargo, después del proceso de aprendizaje, las células cambian su comportamiento. Según los investigadores, tras un entrenamiento espaciado, estas neuronas "se comportan como si el animal estuviera en ayunas, permitiendo que el consumo de azúcar tras el entrenamiento sirva como señal para consolidar la memoria". En otras palabras, el aprendizaje coloca al cerebro en un estado de alta receptividad similar al de la búsqueda de alimento.
Los científicos probaron si otros nutrientes tenían el mismo efecto y los resultados fueron claros: cuando los animales fueron alimentados solo con grasas después del entrenamiento, no se consolidó la memoria. La glucosa resultó ser imprescindible, y su efecto depende de que se active el circuito neuronal en el momento exacto en que el animal come tras la experiencia. La saciedad generada por otras grasas no activa el mecanismo de memoria de la misma forma que el azúcar.
Aunque estos resultados son sólidos en moscas de la fruta, los expertos advierten que los hallazgos son específicos para esta especie. El próximo desafío para la ciencia será verificar si este circuito de dependencia de glucosa para recordar funciona de manera similar en mamíferos y, eventualmente, en seres humanos. De confirmarse en nuestra especie, esto podría cambiar la forma en que entendemos la relación entre nutrición y memoria en el contexto del sistema de salud colombiano.
Fuente original: El Tiempo - Salud