La angustia de un paciente trasplantado: tres meses sin medicamentos mientras el ministro anunciaba logros en Tunja

Rodolfo Valderrama, quien recibió un riñón de su esposa hace poco, interrumpió un acto del ministro de Salud en la plaza de Tunja para denunciar que Famisanar no le entrega sus medicamentos desde hace tres meses. El hombre, que necesita estos fármacos para mantener estable su trasplante, tuvo que rogarle públicamente al alcalde y al ministro por su medicación. Aunque recibió parte de los medicamentos horas después, la entrega fue incompleta y aún espera los restantes.
En la plaza principal de Tunja, mientras el ministro de Salud Guillermo Jaramillo destacaba los logros del Gobierno con la entrega de ambulancias a la ciudad, una voz desesperada se abría paso entre la multitud. Rodolfo Valderrama, de pie frente a la tarima, gritaba pidiendo lo que cualquier persona enferma debería tener garantizado: sus medicamentos. "no me dan mis medicamentos hace tres meses, ¿qué hago?", preguntaba al aire, mientras dirigía sus palabras al funcionario: "Señor ministro, que su corazón se doblegue ante los más vulnerables". El video de esa escena circuló rápidamente por redes sociales, mostrando el contraste entre los discursos oficiales y la realidad de los pacientes que sufren por acceder a tratamientos básicos.
La historia de Valderrama es de esas que duele leer. Durante diez años estuvo conectado a máquinas de diálisis, atrapado en un ciclo de sesiones semanales que desgastaban su cuerpo. Pero hace poco su esposa le hizo un regalo de amor: le donó uno de sus riñones. El trasplante debería haberle abierto las puertas a una vida más normal, pero Famisanar, la EPS que lo atiende, decidió dejar de entregarle los medicamentos inmunusupresores que mantienen su trasplante funcionando. Sin estos fármacos, el riñón injertado está en riesgo constante de ser rechazado.
Cuando el alcalde Mikhail Krasnov lo escuchó reclamar en la plaza, se acercó a Valderrama. Minutos después, en conversaciones con periodistas, el hombre explicó su situación completa: había estado racionando sus medicamentos por su cuenta, tomando menos dosis para estirar lo que le quedaba y no quedarse sin nada. "Hace tres meses no me entregan medicamentos... los pacientes enfermos ya estamos que nos alocamos porque no tenemos medicamentos", contó a Noticias RCN. "Mi médico no lo sabía, pero yo la había reducido para no dejar de tomar ningún día medicamentos", agregó, revelando cómo un paciente en situación vulnerable tiene que ingeniárselas para sobrevivir.
Lo que pasó después fue una respuesta de emergencia que, vista desde la superficie, parece positiva pero que en el fondo muestra lo que está pasando en el sistema. El alcalde pidió celeridad a la Secretaría de Salud municipal, y Valderrama recibió parte de sus medicamentos pocas horas después. La administración local incluso publicó un video donde el paciente daba las gracias. Pero la realidad fue diferente a lo que proyectaba esa imagen de solución rápida: la entrega fue incompleta. Le dieron algunos medicamentos y le dijeron que volviera al día siguiente por los faltantes. Eso fue hace tiempo y Valderrama sigue esperando por el resto.
Famisanar es una de varias EPS que están bajo intervención del Gobierno Nacional, supuestamente para mejorar su funcionamiento. Sin embargo, la realidad demuestra lo opuesto: las demoras y deficiencias en la atención a los pacientes no han mejorado, sino empeorado. Katherine Coronado, secretaria de Salud de Tunja, explicó que algunos medicamentos requieren trámites complicados para ser importados. Pero eso no cambia el hecho de que un hombre que recibió un riñón de su esposa, que tiene esperanza de vivir mejor, siga sin acceso completo a lo que necesita para sobrevivir.
La historia de Valderrama es la historia de miles de colombianos atrapados en un sistema donde gozar de salud se ha convertido en un lujo. Mientras se inauguran ambulancias, hay gente que no puede acceder a los medicamentos que le permiten vivir. Y cuando finalmente llama la atención pública, la solución viene a cuentagotas, incompleta, temporal. Eso no es un logro. Es apenas un parche sobre una herida que sigue sangrando.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

