Jóvenes vapean por curiosidad y sabores, pero creen erróneamente que es menos dañino que el cigarrillo

Una encuesta de la Universidad Manuela Beltrán a 275 personas mostró que el 39,2 % de jóvenes ha probado cigarrillos o vapeadores al menos una vez. La curiosidad, los sabores atractivos y problemas de ansiedad figuran entre las principales razones. Un hallazgo preocupante: muchos creen que el vapeo es menos perjudicial que fumar, lo que reduce su percepción del riesgo y facilita la experimentación.
Investigadores de la Universidad Manuela Beltrán realizaron una encuesta que reveló por qué los jóvenes se acercan al consumo de cigarrillos y vapeadores. Entre 275 personas consultadas, casi 4 de cada 10 reconoció haber probado al menos uno de estos productos. El estudio identificó que la curiosidad, los sabores llamativos y factores emocionales como la ansiedad o el estrés son las principales razones detrás de esta experimentación.
Los números son reveladores. El 36 % de quienes consumieron algo lo hizo "solo por curiosidad", mientras que el 23,2 % señaló que fue en una fiesta o reunión social. Otro 23,2 % indicó que ocurrió en el colegio, y un 7,2 % en la universidad. Esto muestra que el primer acercamiento a estos productos suele darse en espacios cotidianos y sociales donde los jóvenes conviven normalmente.
Lo más llamativo del estudio tiene que ver con qué atrae a los vapeadores. El 41 % de los encuestados afirmó que los sabores o la experiencia ofrecida por estos dispositivos influyó decisivamente en su decisión de probarlos. Otro 40,2 % mencionó la curiosidad o la moda. Pero lo más preocupante es que un 9 % pensó que los vapeadores eran menos dañinos que el cigarrillo tradicional.
Luz Adriana Ausique, directora del Programa de Terapia Respiratoria de la institución, explicó que este es un fenómeno con implicaciones serias. "Aunque se pudo identificar que 9 de cada 10 encuestados no consumen actualmente ninguno de los dos productos, existe un grupo significativo que ya tuvo contacto previo con estas sustancias. La experimentación representa un factor de riesgo importante para consumo futuro y dependencia nicotínica", señaló.
La investigadora alertó sobre una percepción errada que persiste entre los jóvenes. "Persiste la percepción errónea de que vapear es menos perjudicial que fumar, lo que puede disminuir la percepción del riesgo y favorecer la experimentación", advirtió Ausique. También destacó que el fenómeno coincide con alertas internacionales. "Lo anterior muestra que los sabores y el componente recreativo son actualmente los mayores atractivos del vapeo. Epidemiológicamente, este hallazgo es relevante porque coincide con evidencia internacional que muestra cómo los dispositivos saborizados aumentan la aceptación en jóvenes".
El estudio también exploró por qué algunas personas mantienen estos hábitos. El 25,9 % consideró que continúan consumiendo porque les ayuda a manejar la ansiedad o el estrés. Un 23,7 % aseguró que siguen porque "todavía no sienten efectos negativos", y otro 17 % cree que vapear "no es tan grave". Ausique identificó este como un desafío clave en prevención: "La percepción de 'ausencia de daño inmediato' también representa un desafío importante para la prevención, ya que muchas enfermedades relacionadas con tabaquismo y vapeo presentan efectos acumulativos y tardíos".
Los especialistas insisten en fortalecer las campañas de prevención en colegios, universidades y espacios sociales donde ocurre el primer contacto. Recomiendan promover educación clara sobre los riesgos de la nicotina, integrar apoyo para la salud mental en programas preventivos, y generar conversaciones en familia y escuelas sobre presión social y normalización del vapeo. El énfasis está en explicar que muchos daños del tabaquismo y el vapeo no son inmediatos, sino que se acumulan con el tiempo.
Fuente original: El Tiempo - Salud