Jóvenes en situación de calle se convierten en guardianes de la limpieza en Bogotá

Cerca de 70 jóvenes habitantes de calle participaron en una jornada organizada por el IDIPRON y la UAESP en la UPI Oasis, donde reflexionaron sobre la importancia de mantener limpias las calles. La iniciativa busca convertirlos en aliados del cuidado del espacio público, reconociendo que ellos conocen mejor el territorio. El encuentro combinó servicios básicos como ducha y desayuno con dinámicas participativas que dejaron reflexiones profundas sobre el manejo de residuos y el cuidado ambiental.
En la madrugada fría de las calles bogotanas, 70 jóvenes recibieron algo más que un desayuno caliente y una ducha en la UPI Oasis de Puente Aranda. Participaron en una jornada que los invitaba a verse de otra manera: como parte de la solución a uno de los problemas que más afecta la ciudad, la basura regada en sus territorios.
El IDIPRON y la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos llegaron hasta barrios como San Bernardo, Santa Fe, Kennedy, Rafael Uribe y Ciudad Bolívar para buscar a quienes pasan las noches en parques, puentes y andenes. La propuesta no era señalarlos ni juzgarlos. Era, simplemente, reconocer que nadie conoce mejor el movimiento de la ciudad que quienes la habitan día y noche. "Ellos son actores clave", explicaron los organizadores durante la actividad, buscando convertirlos en guardianes del espacio público.
Lo que sucedió en ese encuentro fue diferente a una charla tradicional de escritorio. Ángel Fontanilla, uno de los líderes del IDIPRON, pasó una pelota azul entre los asistentes mientras preguntaba qué era la contaminación. "Basura", "agua sucia", "desechos tóxicos", respondieron entre risas y miradas serias. El mensaje era claro: ustedes entienden el territorio mejor que nadie. Por eso queremos que sean guardianes del espacio público.
Fue entonces cuando una joven de aproximadamente 17 años pidió la palabra. "La basura no desaparece cuando se deja tirada, sino que termina contaminando el agua, el aire y el entorno donde todos vivimos", reflexionó Alejandra Guzman, joven habitante de calle. El salón guardó silencio. Algunos compañeros la miraron con atención mientras otros se quedaban pensando. Más tarde, ella compartió un poema dedicado al medio ambiente y a quienes estaban allí, hablando de segundas oportunidades y del derecho a habitar la ciudad con dignidad. Cuando terminó, hubo aplausos espontáneos.
La jornada formaba parte de los llamados "10 No Negociables", una línea de trabajo que promueve la UAESP para mejorar el orden urbano y el compromiso en el uso del espacio público. Según datos del Instituto, en 2024 atendieron a 2.779 jóvenes en situación de calle. La idea no es hacer esto una sola vez. Desde la UAESP señalaron que mantendran talleres periódicos en Oasis y ampliarán el alcance a más habitantes de calle en la ciudad.
Lo que comenzó como una mañana de frío se transformó en un espacio donde quienes deambulan por la ciudad pudieron verse, compartir y reflexionar juntos. No fue solo una charla sobre cómo manejar la basura. Fue un reconocimiento de que la ciudad también es casa para ellos, y que su aporte es fundamental para que Bogotá amanezca más limpia.
Fuente original: El Tiempo - Bogotá

