Jineth Bedoya entrega a periodistas colombianas un fondo de protección nacido de su dolor

En el Teatro Colón se lanzó oficialmente el fondo "No es Hora de Callar", una medida de reparación ordenada por la Corte Interamericana para proteger a mujeres periodistas víctimas de violencia de género. El acto rindió homenaje a nueve comunicadoras silenciadas por la violencia en Colombia. Jineth Bedoya, quien fue secuestrada y torturada en 2000, lidera esta iniciativa con presupuesto de 2 mil millones de pesos anuales para capacitaciones en seguridad y acompañamiento integral.
En el Teatro Colón de Bogotá, uno de los lugares que guarda la memoria cultural del país, sucedió algo que quedará marcado en la historia de las mujeres periodistas colombianas. Allí se presentó oficialmente el fondo "No es Hora de Callar", un mecanismo creado para frenar la violencia basada en género contra comunicadoras y fortalecer sus rutas de protección. Lo que parecería ser un acto administrativo se convirtió en una ceremonia de reparación, con tambores, músicas tradicionales del Cauca y rituales de armonización que abrieron el espacio con dignidad.
Durante la jornada, la dramaturga Patricia Ariza dirigió un performance que sacudió los corazones de quienes estaban presentes. Sobre el escenario resonaron los nombres de nueve mujeres periodistas y trabajadoras de medios que fueron víctimas del silenciamiento y la violencia: Silvia Duzán, Diana Turbay, Amparo Jiménez, Flora Alba Núñez, María Efigenia Vásquez, Beatriz Cano, Elizabeth Obando, María Elena Salinas y Martha López. Muchos de los asistentes no pudieron contener las lágrimas mientras escuchaban historias de dolor, valentía y resistencia evocadas en el escenario. Era como si sus nombres, por fin, volvieran a brillar después de tanto tiempo en la oscuridad.
Fue en ese momento cuando el ministro de Igualdad, Luis Alfredo Acosta, le entregó a Jineth Bedoya Lima el documento oficial con las medidas de reparación asumidas por el Estado. Lideresas indígenas también le obsequiaron un tejido, una mochila y una orquídea, símbolos de resistencia y memoria. Cuando Bedoya tomó la palabra, su voz reflejaba la fuerza de quien ha transformado su propio sufrimiento en una causa colectiva. "No han sido días fáciles, ni meses fáciles, ni años fáciles. Llegar a este día, hoy, que es tan especial porque por fin puedo entregarle algo a las mujeres periodistas de este país, me ha costado la vida misma", expresó con emoción.
Su lucha viene de mayo del año 2000, cuando fue víctima de secuestro, tortura y violencia sexual mientras investigaba estructuras criminales en la cárcel La Modelo. Durante casi dos décadas buscó justicia. En 2021, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano por lo ocurrido y ordenó medidas de reparación integral. Este fondo es una de ellas.
El mecanismo contará con un presupuesto anual cercano a los 2 mil millones de pesos provenientes del Presupuesto General de la Nación. Su objetivo es financiar programas de prevención, protección y acompañamiento para comunicadoras víctimas de violencias basadas en género. Entre sus acciones se contemplan capacitaciones en seguridad digital, autoprotección física y cobertura en zonas afectadas por el conflicto armado. También investigará agresiones contra comunicadoras y diseñará medidas de seguridad para quienes estén en riesgo por su labor periodística. Lo importante es que su funcionamiento no depende de cambios administrativos: es una obligación del Estado colombiano.
Un comité integrado por representantes del ministerio de Igualdad, el Viceministerio de las Mujeres, la campaña No Es Hora de Callar y la Fundación para la Libertad de Prensa, FLIP, será quien administre los recursos y defina qué programas y proyectos recibirán financiación. Bedoya, quien no se arrepiente de ninguna batalla librada para buscar justicia, dejó clara una certeza que quedó flotando en el Teatro Colón: las mujeres periodistas no deben seguir enfrentando solas el miedo, la violencia ni el silencio.
Fuente original: La Guajira Hoy

