Iván Cepeda enfrenta su propio pasado: hace cuatro años acusaba de cobarde a quien evadía debates
El candidato presidencial Iván Cepeda se niega a participar en debates electorales, generando una paradoja política incómoda. En 2022, durante la campaña anterior, Cepeda criticó duramente a Rodolfo Hernández por evadir el debate público, llamándolo "tramposo, mentiroso y desvergonzado". Hoy sus propias palabras de hace cuatro años se le devuelven como un espejo, mostrando cómo las exigencias que ayer reclamaba ahora las incumple.
En política hay una regla no escrita: las palabras que sueltas hoy pueden convertirse en tu peor enemigo mañana. Iván Cepeda está viviendo exactamente eso. Su reciente decisión de no participar en los debates televisados de esta campaña ha traído a la luz pública algo que él probablemente preferiría que siguiera dormido: un trino suyo del junio de 2022.
En aquel entonces, durante la segunda vuelta presidencial entre Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, Cepeda se indignaba por la negativa de Hernández a debatir. Con una contundencia que no dejaba dudas, escribió: "Rehuye el debate. Cuando se le obliga por fallo de tutela, pone condiciones. Cuando se aceptan sus condiciones, sin objeción alguna, acusa a Petro de utilizar el debate como 'estrategia publicitaria'. Así de tramposo, mentiroso y desvergonzado es Rodolfo Hernández".
La ironía se vuelve insoportable cuando observamos lo que ocurre hoy. Cepeda utiliza ahora exactamente los mismos argumentos que antes condenaba. Su equipo de campaña alega que los debates se han convertido en un "espectáculo mediático" sin aportes reales, una posición que guarda una similitud preocupante con lo que él mismo criticó. Incluso ha intentado imponer condiciones estrictas en los pocos espacios donde se ha contemplado su participación, repitiendo el patrón que años atrás le pareció reprochable.
Las redes sociales no han tardado en notar el contraste. Usuarios y analistas políticos han compartido montajes que enfrentan la indignación del Cepeda de 2022 con las sillas vacías que hoy deja en los foros organizados por los medios. Los adjetivos duros que utilizó hace cuatro años —tramposo, mentiroso, desvergonzado— ahora circulan en internet aplicados a su propia estrategia actual.
Hasta el momento, la campaña de Cepeda no ha ofrecido respuesta pública a la viralización de su antiguo mensaje. El silencio es elocuente, especialmente en una era donde el registro digital es imposible de borrar y los electores tienen memoria muy corta pero acceso infinito.
Lo que queda pendiente es si la presión pública y la posibilidad de tutelas, como las que existieron en 2022, obligarán al candidato a participar en los debates. Porque en la campaña actual, como en la anterior, la pregunta que resuena es incómoda: ¿a qué le teme realmente quien antes exigía que otros enfrentaran el escrutinio público?
Fuente original: Minuto30

