Paloma Valencia arremete contra nombramiento de Quintero en Salud: "Es una vergüenza"

El Gobierno de Petro designó a Daniel Quintero como superintendente nacional de Salud el 23 de abril, decisión que generó rechazo masivo. La senadora Paloma Valencia criticó duramente el nombramiento, argumentando que poner a investigado por corrupción a vigilar la salud es un negocio político del Pacto Histórico. Expertos, gremios y más de 17 mil ciudadanos en Change.org se oponen, señalando falta de experiencia sanitaria y problemas judiciales.
El nombramiento de Daniel Quintero como superintendente nacional de Salud desencadenó una crisis política de proporciones. Pese a las voces de expertos, gremios y sectores diversos, el Gobierno de Gustavo Petro oficializó el 23 de abril la designación mediante el Decreto 0433, amparado en facultades de la Ley de Garantías Electorales. Lo que parecía una decisión cerrada encendió los ánimos en el país.
Paloma Valencia, senadora y candidata presidencial, no se guardó nada. Apenas conocida la ratificación del exalcalde de Medellín al día siguiente, lanzó una crítica contundente. "Es una vergüenza que un tipo imputado por corrupción, con más de cincuenta de sus funcionarios imputados por corrupción, lo pongan dizque a vigilar la salud", expresó Valencia a los medios de comunicación. Para la congresista, esto va más allá de un simple nombramiento: evidencia cómo el Ejecutivo opera. "Evidentemente, esta es la manera como el gobierno garantiza que la salud sea un negocio para el Pacto Histórico", agregó, vinculando el movimiento a una estrategia política.
La molestia no se limita a pasillos del Congreso. Más de 17 mil ciudadanos firmaron en Change.org una petición exigiendo al presidente Petro reconsiderar la decisión. Entre los críticos sobresale Andrés Ignacio Vecino Ortiz, médico y académico de Johns Hopkins, quien enfatizó que Quintero carece de "trayectoria en regulación o gestión sanitaria". El documento que circuló nacionalmente dejó clara la preocupación: en un momento de crisis institucional en salud, el país necesita un perfil ético y técnico sólido.
Los detractores concentran sus argumentos en dos flancos: lo judicial y lo técnico. Quintero enfrenta un proceso de imputación por interés indebido en la celebración de contratos durante su tiempo en la Alcaldía de Medellín. Según la carta enviada a Petro, esta situación "podría dificultar su desempeño y debilitar la confianza pública en la Superintendencia Nacional de Salud". Además está el factor experiencia: "Quintero carece de antecedentes en conducción, regulación o control del sistema sanitario, lo que implicaría una curva de aprendizaje en un periodo crítico para el país".
Al rechazo se han sumado voces de variado espectro: desde Gustavo Campillo de la Fundación Rasa, hasta la Federación Colombiana de Enfermedades Raras, pasando por gremios como la Andi representada por Francisco J. Unda Lara. Incluso el exalcalde Alonso Salazar ha insistido en que se necesita liderazgo técnico, no consideraciones políticas.
La Superintendencia Nacional de Salud, entidad encargada de vigilar y regular los derechos y recursos de los usuarios, queda ahora bajo el mando de alguien cuya legitimidad está cuestionada por amplios sectores e investigada por autoridades competentes. El dilema está servido.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

