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Israel expulsa 430 activistas de flotilla humanitaria tras polémico video de ministro

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Israel expulsa 430 activistas de flotilla humanitaria tras polémico video de ministro
Imagen: France 24 - Medio Oriente Ver articulo original

Israel deportó el 21 de mayo a unos 430 activistas de la Flotilla Global Sumud que intentaba llevar ayuda a Gaza. El incidente generó condena internacional después de que el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, publicara un video humillando a los detenidos arrodillados y atados. Italia pidió a la Unión Europea sancionar al ministro, y varios países convocaron a diplomáticos israelíes para expresar su rechazo. Los activistas denuncian haber sufrido violencia física y sexual durante su detención.

La expulsión de casi medio millar de activistas de la Flotilla Global Sumud desde territorio israelí el pasado jueves 21 de mayo se convirtió en un episodio que generó repercusiones diplomáticas sin precedentes. Alrededor de 430 personas de 45 nacionalidades fueron sacadas del país en tres vuelos hacia Estambul después de haber sido interceptadas cuando navegaban hacia Gaza con intención de entregar ayuda humanitaria. El ministerio de Relaciones Exteriores de Israel confirmó que "todos" los activistas extranjeros fueron deportados, aunque una mujer israelí identificada como Zohar Regev permanece detenida en la ciudad de Ashkelon.

Lo que transformó este episodio de seguridad fronteriza en un escándalo internacional fue el comportamiento del ministro Itamar Ben Gvir durante la detención. El funcionario publicó un video en el que se ve a los activistas arrodillados, con las manos atadas a la espalda, mientras él ondea una bandera israelí. En las imágenes se escucha al ministro diciendo: "Mírenlos ahora. Vean cómo se ven ahora, no son héroes ni nada por el estilo". El primer ministro Benjamin Netanyahu ordenó la expulsión acelerada de los detenidos al día siguiente, intentando contener la tormenta política.

Las denuncias de maltrato durante la detención fueron en escalada. El periodista italiano Alessandro Mantovani relató a su llegada a Roma que recibió golpes sistemáticos: "Me patearon en las piernas y me golpearon en la cara. Son personas que saben lo que hacen, así que no tengo marcas visibles importantes. Te daban una paliza y te decían: 'Bienvenido a Israel'". Otro diputado italiano del Movimiento 5 Estrellas reportó haber recibido un puñetazo en el ojo. La Flotilla Global Sumud denunció "violencia física y sexual generalizada y sistemática" que incluyó costillas rotas, uso de armas táser, acoso sexual y retención en posiciones de estrés prolongado.

Italia fue el primer país en reaccionar formalmente, solicitando a la Unión Europea que sancione al ministro Ben Gvir por violar derechos humanos. La jefa de diplomacia de la UE, Kaja Kallas, describió el trato como "degradante e injusto" y afirmó que "la conducta del ministro israelí Ben-Gvir es impropia de cualquier persona que ocupe un cargo en una democracia". Polonia anunció que prohibirá la entrada a Ben-Gvir y su ministro de Asuntos Exteriores convocó al encargado de negocios israelí en Varsovia. Francia, Países Bajos, Portugal, España, Canadá y Reino Unido también convocaron a diplomáticos israelíes para expresar su rechazo.

Incluso desde dentro de la comunidad aliada de Israel llegaron críticas. El embajador estadounidense en el país, Mike Huckabee, afirmó que Ben Gvir había "traicionado la dignidad de su nación". Portavoces de la ONU señalaron que la detención en aguas internacionales parecía ilegal y que cualquier maltrato debería ser investigado. Thameen al-Kheetan, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, enfatizó que "no es un delito mostrar solidaridad y brindar ayuda humanitaria a las personas que la necesitan urgentemente en Gaza".

Este no es el primer incidente de este tipo. El año pasado las autoridades israelíes bloquearon otra flotilla de 50 barcos con 500 tripulantes que incluía a la activista climática sueca Greta Thunberg y al nieto de Nelson Mandela. En aquella ocasión también se denunció haber sufrido tratos que equivalían a tortura, con golpes en la cabeza, estrangulamiento e inundación de espacios de descanso. La repetición de estos patrones sugiere una práctica sistemática que ha generado creciente preocupación en la comunidad internacional sobre cómo Israel maneja a estos grupos de activistas.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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