Irán asegura que ha derrotado al enemigo mientras continúan los ataques en Medio Oriente

El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, afirmó en un mensaje por el Año Nuevo Persa que su país ha asestado "un golpe vertiginoso" a sus enemigos. Sin embargo, la región sigue siendo azotada por operaciones militares israelíes, ataques contra infraestructuras petroleras y amenazas de mayor escalada. El conflicto que lleva tres semanas genera preocupación global por una posible crisis económica mundial, especialmente por el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz.
En un mensaje escrito con motivo de la celebración del Año Nuevo Persa, Mojtaba Jamenei, quien tomó el poder tras la muerte de su padre Alí Jamenei a manos de fuerzas israelíes el 28 de febrero, declaró que "el enemigo ha sido derrotado" e insistió en que Irán ha propinado "un golpe vertiginoso" a sus adversarios. El nuevo líder supremo, quien no ha hecho apariciones públicas desde su nombramiento, también escribió que el enemigo ahora "pronuncia palabras contradictorias y absurdas", aparentemente haciendo referencia a la situación de quienes lo atacan.
Pero la realidad sobre el terreno cuenta una historia muy diferente. El mismo viernes 20 de marzo en que Jamenei emitió su mensaje, el Ejército israelí informó haber eliminado en Teherán al jefe de inteligencia de la Basij, la fuerza paramilitar iraní, apenas horas después de que la Guardia Revolucionaria anunciara la muerte de su portavoz. Esa noche también se escucharon explosiones en distintos puntos de la capital iraní, con detonaciones registradas en los suburbios este y norte. Simultáneamente, en Jerusalén cayó un proyectil en el barrio judío de la Ciudad Vieja, ocasionando daños significativos en una carretera cubierta de escombros y abriendo una brecha en un muro de la zona.
La escalada ha superado las fronteras de Irán e Israel. El Ejército israelí atacó la refinería kuwaití Mina Al-Ahmadi, forzando el cierre de varias unidades del complejo. Los Emiratos Árabes Unidos reportaron ataques con misiles y drones, mientras que Arabia Saudita informó haber "interceptado y destruido" más de una docena de artefactos en apenas dos horas. Bahréin logró controlar un incendio en un almacén tras los bombardeos. Estos ataques han golpeado la infraestructura energética regional de manera preocupante.
El conflicto está generando alarma global no solo por la violencia, sino por sus consecuencias económicas. Expertos como Robert Pape de la Universidad de Chicago advierten que "los daños duraderos provocan un choque económico profundo" que podría convertir la guerra regional en "una crisis económica mundial histórica". La principal preocupación es el bloqueo de facto del estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico crucial para el comercio global de petróleo y gas. Esto llevó al presidente Donald Trump a criticar a países de la OTAN, calificándolos de "cobardes" por no querer ayudar a abrir ese paso. Incluso la Casa Blanca insinuó que Estados Unidos podría "neutralizar" la isla de Kharg, un sitio petrolero clave para Irán, si el presidente lo ordena.
En medio del caos militar y económico, la región intenta mantener sus tradiciones festivas. El Año Nuevo Persa, conocido como Nowruz, comenzó la noche del viernes con pancartas en las calles de Teherán mostrando familias reunidas alrededor de mesas abundantes, proclamando "la victoria de Nowruz". Pero la festividad está empañada por la incertidumbre. Una mujer de 44 años de la ciudad de Saveh entrevistada por agencias internacionales expresó su deseo de viajar a Teherán para reunirse con su familia, añadiendo con resignación: "No sabemos qué va a pasar, pero la vida continúa".
Mientras tanto, Israel mantiene su narrativa de victoria. El primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró que la guerra "va a terminar mucho más rápido de lo que la gente imagina" y proclamó que "Irán está siendo diezmado", afirmando que Teherán ya no tiene "capacidad para enriquecer uranio" ni "para producir misiles balísticos". Irán responde desafiante: el portavoz de la Guardia Revolucionaria, Ali-Mohammad Naïni, antes de ser anunciada su muerte, declaró que "nuestra industria balística merece una calificación perfecta" y que "incluso en tiempos de guerra, seguimos fabricando misiles". Las fuerzas armadas iraníes, por su parte, amenazaron con perseguir a militares y responsables estadounidenses e israelíes incluso en sus lugares de vacaciones.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



