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Internet y redes sociales: herramientas clave para el aprendizaje y desarrollo de los adolescentes

Fuente: El Tiempo - Vida
Internet y redes sociales: herramientas clave para el aprendizaje y desarrollo de los adolescentes
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Los jóvenes de hoy viven en una realidad híbrida entre lo físico y lo digital, donde internet y las redes sociales ofrecen nuevas oportunidades para aprender, expresarse y conectarse socialmente. Investigaciones científicas muestran beneficios del uso responsable de estas tecnologías, incluyendo mayor apoyo emocional entre pares y participación en movimientos sociales. Sin embargo, expertos advierten que la educación formal debe incluir alfabetización mediática e informacional para que los adolescentes desarrollen pensamiento crítico y usen estas plataformas de manera segura y responsable.

La relación de los adolescentes con la tecnología digital no es un fenómeno nuevo, pero sí ha transformado profundamente cómo aprenden, se comunican y construyen su identidad. A diferencia de generaciones anteriores que dependían casi únicamente de la educación formal, los jóvenes actuales tienen acceso a múltiples fuentes de aprendizaje. Plataformas como YouTube y Duolingo permiten que adquieran conocimientos específicos según sus propios intereses, en sus propios tiempos y sin la presión del sistema escolar tradicional.

Lo interesante es que estos espacios digitales no son únicamente para el entretenimiento. Una investigación publicada en el Handbook of Children and Screens encontró que los adolescentes prefieren obtener información a través de internet porque les resulta más accesible, rápida, privada y libre de juicios. Como expresó uno de los adolescentes en ese estudio: "No tengo adicción a la tecnología, tengo adicción a mis amigos". Esta frase resume algo fundamental: la principal razón por la que los jóvenes usan internet es para conectarse con otros, especialmente en una etapa de sus vidas donde las amistades son absolutamente centrales.

Según investigaciones de la académica Roxana Morduchowicz, quien ha estudiado durante décadas la influencia del internet en las nuevas generaciones, los adolescentes viven en una realidad híbrida donde alternan constantemente entre la esfera virtual y la física. Lo crucial es que la amistad no puede entenderse hoy sin considerar las tecnologías digitales. Los jóvenes entran y salen de ambos universos permanentemente, estableciendo interacciones en tiempo real sin necesidad de estar juntos físicamente.

Más allá de la comunicación, los adolescentes se han convertido en productores activos de contenido. Plataformas como TikTok, Roblox y Scratch no son espacios de consumo pasivo, sino de cocreación donde los jóvenes desarrollan creatividad y pensamiento crítico. Esto contrasta con la idea común de que están conectados en soledad. De hecho, un informe de la Organización Mundial de la Salud encontró que adolescentes que hacen un uso frecuente pero no problemático de redes sociales reportan mayores niveles de apoyo emocional entre pares y menos sentimientos de soledad. Incluso hay evidencia de que el apoyo social en plataformas digitales puede protegerlos contra la depresión.

Los adolescentes también participan activamente en movimientos sociales y campañas solidarias en línea. El movimiento Fridays For Future, impulsado en redes sociales, movilizó millones de personas mundialmente. El académico estadounidense Henry Jenkins señaló que las tecnologías digitales amplifican significativamente la presencia y participación de los adolescentes en conversaciones públicas a través de hashtags, campañas virales y comunidades en línea.

Sin embargo, los expertos advierten que esto requiere acompañamiento adulto. La educación formal debe integrar la llamada alfabetización mediática e informacional, concepto que la Unesco promueve desde los años 70 y que cobra mayor urgencia con la implementación de inteligencia artificial. Esto no se limita a enseñar habilidades técnicas, sino a desarrollar pensamiento crítico para que los jóvenes cuestionen, investigen y verifiquen la información que consumen. El verdadero reto no es restringir el acceso a las tecnologías, sino acompañar a los adolescentes en el desarrollo de una cultura digital positiva que los empodere de manera crítica y responsable.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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