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Insuficiencia cardiaca: la enfermedad silenciosa que mata más que muchos cánceres

Fuente: El Colombiano - Tendencias
Insuficiencia cardiaca: la enfermedad silenciosa que mata más que muchos cánceres
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La insuficiencia cardiaca afecta al 2% de la población mundial y causó más de 2.300 muertes en Colombia el año pasado, pero sigue siendo poco conocida. Se origina cuando el corazón se debilita, generalmente por infartos, hipertensión o diabetes, provocando fatiga, falta de aire e hinchazón. Los tratamientos modernos han mejorado significativamente: la mortalidad se redujo a la mitad desde los años 80 y muchos pacientes logran recuperar la función normal del corazón con medicamentos adecuados.

Un corazón débil es mucho más peligroso de lo que la mayoría de los colombianos cree. La insuficiencia cardiaca mata a más personas que varios tipos de cáncer, pero sigue siendo una enfermedad ignorada en las campañas de salud pública. Según estadísticas del Dane, 1.202 hombres y 1.331 mujeres murieron por esta causa en Colombia el año pasado. A nivel mundial, la padece el 2% de la población, y estudios demuestran que está presente en el 23% de los pacientes que tuvieron Covid-19.

La enfermedad comienza cuando el corazón pierde su capacidad de bombear sangre de forma eficiente. Según la cardióloga Clara Inés Saldarriaga Giraldo, especialista en este tema, las principales causas son los infartos previos, la hipertensión no controlada, algunos virus y la diabetes. También contribuyen el consumo de alcohol, cigarrillo y drogas. "Como este órgano es un motor que impulsa la sangre a todo el cuerpo, cuando se debilita pierde la capacidad de bombearla de manera eficiente y los pacientes presentan limitaciones para hacer las actividades de su vida diaria. Por ejemplo caminar rápido, subir escaleras y, en momentos más avanzados de la enfermedad, incluso estando en reposo, sienten que les falta el aire", explica Saldarriaga Giraldo, quien dirige el Programa de Insuficiencia Cardiaca en la Clínica CardioVid.

Los síntomas son reconocibles: falta de aire durante el esfuerzo o en reposo, fatiga intensa, hinchazón en las piernas o abdomen, acumulación de líquido en los pulmones, mareos y desmayos. Si no se controla a tiempo, la debilidad del corazón puede afectar otros órganos. El doctor Edison Muñoz Ortiz, cardiólogo del Hospital San Vicente Fundación, subraya la gravedad: "la insuficiencia tiene una mortalidad que es superior a la mayoría de los cánceres. En las mujeres, por ejemplo, puede causar el doble de muertes que el cáncer de mama".

La buena noticia es que los tratamientos han avanzado dramáticamente. Mientras que en los años 80 morían el 80% de los pacientes, hoy la mortalidad se ha reducido a la mitad. Saldarriaga Giraldo destaca que "contamos con medicamentos que ayudan a que el corazón trabaje de una manera más eficiente y se desgaste menos. Un porcentaje importante de los pacientes puede llegar, incluso, a recuperar una función normal del corazón; y los que no, a tener un excelente control de síntomas". Además de los medicamentos, existen dispositivos especializados como marcapasos de resincronización y bombas artificiales. En casos graves, el trasplante también es una opción viable.

Los últimos cinco años han traído beneficios adicionales: menor cantidad de hospitalizaciones y costos reducidos para el sistema de salud. El doctor Muñoz Ortiz advierte que "el problema de la falla cardiaca es que causa una mortalidad muy alta y unas tasas de hospitalizaciones muy elevadas, que generan unos costos exagerados al sistema de salud". La rehabilitación cardiaca y los programas de apoyo en centros especializados también disminuyen significativamente el riesgo de hospitalizaciones.

Sin embargo, tanto Saldarriaga Giraldo como Muñoz Ortiz recalcan que el tratamiento debe ser riguroso y de por vida. Además de tomar los medicamentos sin falta, los pacientes deben hacer actividad física moderada (unos 150 minutos semanales), mantener una alimentación rica en frutas y verduras, baja en sal y carbohidratos procesados, y estar atentos a síntomas de alerta como aumento de peso superior a un kilo en tres días seguidos o fatiga constante. Lo más importante es recordar que estilos de vida saludables previenen que el corazón se debilite antes de tiempo.

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