Horizontes arregló su carretera con empanadas y solidaridad tras 40 años de abandono
Los habitantes del corregimiento de Sopetrán decidieron hacer ellos mismos lo que el gobierno no hizo: reparar la falla geológica de la vía que los conecta con Belmira. A través de empanadas, bingos y donaciones recaudaron dinero para estabilizar la carretera, reduciendo riesgos y evitando futuros hundimientos. Ahora esperan que la Gobernación complete la pavimentación final, y convocan a un acto público este domingo para celebrar su logro.
En Horizontes, un corregimiento de Sopetrán, la gente vive una mezcla rara de emociones. Hay rabia por cuarenta años de promesas incumplidas de parte de la Gobernación para pavimentar la vía Sopetrán – Belmira, una carretera fundamental que une el Occidente con el Norte antioqueño. Pero también hay un orgullo bien ganado, porque esta comunidad decidió no esperar más y solucionar el problema con sus propias manos.
La carretera presentaba una falla geológica grave que la ponía en riesgo permanente. Viendo que las autoridades no llegaban, los habitantes se organizaron. Vendieron empanadas, hicieron bingos, realizaron remates y convites comunitarios para reunir el dinero necesario. Con ayuda externa en asesoría y mano de obra local, lograron algo que según los presupuestos estatales habría costado más de cien millones de pesos.
Lo que hicieron fue serio y bien hecho. Cortaron la curva peligrosa, eliminaron la pendiente que causaba accidentes y, lo más importante, instalaron un sistema de tuberías de drenaje técnico que evitará futuros hundimientos de la vía. Una solución integral sin improvisaciones ni parches temporales.
Adrián Vahos, uno de los habitantes de Horizontes, habló sobre el esfuerzo colectivo. "Lo hicimos para tener una vía a la altura. Esperamos que con esto la Gobernación no deje este tramo sin pavimentar", manifestó. El mensaje es claro: la comunidad hizo su parte, ahora le toca al gobierno aplicar la capa asfáltica final sobre un terreno ya estabilizado y seguro.
Este domingo 12 de julio, a las tres de la tarde, los habitantes convocan a un acto público en el mismo sitio donde estaba la falla geológica. No es solo una celebración. Habrá una eucaristía de gratitud, siembra de árboles y un compartir comunitario, pero el evento también funciona como un llamado de atención pacífico a las autoridades. Es la dignidad de un pueblo demostrando que cuando el Estado falla, la gente se organiza y se sale adelante.
Fuente original: Hora 13 Noticias

