Hallan siete cuerpos de víctimas del conflicto en cementerio de Samaná, Caldas

La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas recuperó siete cuerpos enterrados entre 1998 y 2006 en el cementerio de Florencia, Samaná. El trabajo forense de nueve días incluyó la excavación de tres sepulturas individuales, dos fosas colectivas y una bóveda. Los siete cuerpos ya tienen una orientación preliminar de identidad y sus familias entregaron muestras de ADN para acelerar la identificación.
En el tranquilo cementerio del corregimiento de Florencia, en Samaná, acaba de escribirse un nuevo capítulo en la búsqueda de respuestas para cientos de familias caldenses. Durante nueve intensos días de trabajo, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas logró recuperar los restos de siete personas que fueron enterradas en este sitio entre 1998 y 2006, años marcados por la violencia del conflicto armado en el oriente del departamento.
La operación fue cuidadosamente planeada. El equipo forense excavó en tres sepulturas individuales, dos fosas colectivas y una bóveda que mostraba indicios de inhumaciones. Cada excavación fue precedida por un trabajo de investigación exhaustivo que incluyó el rastreo de archivos históricos, reportes de prensa de la época y conversaciones con habitantes locales que aún recordaban esos años difíciles. Esa reconstrucción permitió a los expertos saber exactamente dónde cavar.
Andrés Felipe Marín, coordinador del equipo de la UBPD en Caldas, explicó el alcance del hallazgo: "Como resultado de los nueve días de trabajo, se recuperaron siete cuerpos de interés para los procesos de búsqueda y se tomaron muestras genéticas a una decena de cráneos, los cuales ya se encuentran salvaguardados en acciones preventivas previamente realizadas". Los restos fueron enviados a Bogotá, al Centro Integral de Abordaje Forense e Identificación, donde comenzarán análisis más profundos para establecer quiénes son.
Lo más esperanzador es que los siete cuerpos ya tienen lo que los expertos llaman una orientación preliminar de identidad. Esto significa que existen familias buscando a esas personas y que ya proporcionaron muestras de ADN. Los detalles que aportaron los familiares fueron cruciales. Una familia, por ejemplo, mencionó que su ser querido tenía un diente postizo. Cuando el equipo forense abrió las tumbas, encontró exactamente eso. "Una familia manifestó que su familiar tenía un diente postizo y a la hora de hacer la recuperación de los cuerpos encontramos un diente postizo. Eso permite agilizar la identificación de esos cuerpos", relató Marín.
En otros casos, los parientes describieron características físicas particulares como la vellosidad u otros rasgos que, aunque el tiempo haya afectado los restos, permiten orientar la investigación hacia la persona correcta. Según Marín, "Ese elemento, esa característica particular que aporta la familia, va a permitir orientar la identificación de ese cuerpo".
Esta operación no fue resultado de la casualidad. Durante años, organizaciones como la Fundación para el Desarrollo Comunitario de Samaná, el Centro de Estudios sobre Conflicto, Violencia y Convivencia Social y la organización Equitas investigaron el lugar y documentaron lo que había sucedido allí. También participaron actores locales como la parroquia y la corregiduría, que conocen la historia de cada rincón de Florencia. Todo este trabajo colectivo hizo posible que siete familias estén más cerca de la verdad y de poder despedirse dignamente de sus seres queridos.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



