Hallan con vida a 40 pescadores desaparecidos en la Ciénaga Grande; les robaron motores

Cerca de 40 pescadores de Puebloviejo y Ciénaga fueron reportados como desaparecidos mientras trabajaban en la Ciénaga Grande de Santa Marta, generando angustia en sus familias. Horas después, autoridades los ubicaron sanos y salvos, pero confirmaron que fueron interceptados por hombres armados quienes los intimidaron y les sustrajeron equipos de trabajo, incluidos motores de una asociación de pescadores artesanales. Las investigaciones avanzan para identificar a los responsables mientras las comunidades pesqueras reclaman mayor seguridad en la zona.
La madrugada de pánico llegó a las familias de pescadores en la Ciénaga Grande de Santa Marta cuando alrededor de 40 trabajadores de Puebloviejo y Ciénaga perdieron contacto mientras faenaban en el agua. El reporte de desaparición encendió las alarmas, pero horas después vino el respiro: todos fueron encontrados con vida.
Lo que parecía una noticia de alivio rápidamente se convirtió en algo más inquietante. Según el relato de las autoridades, estos pescadores no simplemente se perdieron. Fueron interceptados mar adentro por hombres armados que los intimidaron y les robaron varios elementos de trabajo, entre ellos motores que pertenecían a una asociación de pescadores artesanales de Ciénaga. Un robo que afectó directamente el sustento de quienes dependen de la pesca para vivir.
El secretario de Gobierno de Ciénaga, Pedro Pablo Granados, explicó que la respuesta fue coordinada entre la Armada Nacional y la Policía Nacional, permitiendo localizar a los afectados. Aunque subrayó que todos regresaron con vida, no minimizó lo que pasó: "confirmó que hubo pérdidas materiales considerables".
El coronel Jaime Ríos, comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, detalló cómo la comunidad fue quien primero dio la voz de alerta al perder contacto con los pescadores, permitiendo que se desatara todo el operativo de búsqueda. Lo preocupante es que esto no parece ser un hecho aislado, sino parte de un patrón de violencia contra quienes trabajan en estas aguas.
Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones para identificar a los responsables, los pescadores de la región envían un mensaje claro: necesitan garantías de seguridad. No pueden seguir exponiendo sus vidas cada vez que salen a faenar. Para ellos, la pesca es la única forma de ganarse el pan, y merecen poder hacerlo sin miedo a ser asaltados o intimidados por grupos armados en aguas que deberían ser sus propias.
Fuente original: Seguimiento
