Guaviare en la mira: investigan presunto robo de millones en hospital y fraude electoral masivo

El departamento del Guaviare está en el centro de una investigación que mezcla la desaparición de más de tres mil millones de pesos destinados a un hospital en Miraflores con un sospechoso aumento de votantes en zonas rurales. La Procuraduría y la Contraloría señalan que el Consorcio Hospital Miraflores apenas ejecutó el 4% de la obra, mientras que ciudadanos denuncian un presunto trasteo masivo de votos vinculado a un candidato a Curul de Paz cuyo hermano es contratista del proyecto. Las investigaciones apuntan a conflictos de interés y una posible red de parentesco que habría usado recursos de salud para financiar una campaña electoral.
El Guaviare lleva años cargando con la rabia de ver cómo sus recursos desaparecen en manos de los mismos de siempre. Hoy esa frustración tiene nombre y apellido: una investigación que une a la Procuraduría, la Contraloría y el Consejo Nacional Electoral ha destapado lo que parece ser un entramado de corrupción que mezcla desfalcos millonarios con fraude electoral en las puertas de las elecciones a Congreso.
Todo comenzó con algo que debería ser simple: construir un hospital. El Hospital de Primer Nivel Albert Schweitzer en Miraflores fue adjudicado en marzo de 2024 por 29 mil 163 millones de pesos al Consorcio Hospital Miraflores 3378. Pero cuando la Contraloría revisó las cuentas, encontró algo que genera escalofríos: de los 5 mil 138 millones de pesos girados al consorcio, apenas 1 mil 283 millones tienen respaldo en obra construida. Los otros 3 mil 855 millones sencillamente desaparecieron. Peor aún, la construcción apenas alcanza el 4% de avance, cuando el hospital debería haber estado listo hace ya varios meses.
Lo que complica más el panorama es quién está detrás del consorcio. Miguel Ángel Castillo Gaitán fue prácticamente el único proponente del contrato, junto con su padre Sandro Castillo. No hubo competencia. No hubo vigilancia real. Y mientras los ladrillos no aparecen, algo extraño sucede en el Guaviare rural: los votantes se multiplican como por arte de magia.
Las cifras son tan inverosímiles que hasta los órganos de control las cuestionan. En Agua Bonita, municipio de San José, el censo electoral pasó de 170 inscritos en 2022 a 2 mil 789 en 2026. Eso es un aumento del 1.540%. En Tierra Alta, El Retorno, los números saltaron de 268 a 743 votantes en el mismo período. La Procuraduría envió una denuncia formal al CNE acusando trashumancia electoral, es decir, trasteo masivo de votos desde zonas urbanas hacia estas áreas rurales de difícil acceso.
Aquí viene lo que más duele. Ciudadanos y asociaciones de víctimas señalan directamente a Alejandro Castillo Gaitán, candidato a la Curul de Paz por ASOPROCACAO, como el presunto beneficiario de este movimiento de electores. Alejandro es hermano de Miguel Ángel, el contratista del hospital. Y no está solo: hay lazos de parentesco que conectan al candidato con Heydeer Palacio Salazar, exgobernador del Guaviare y primo suyo, una figura influyente en el Partido Conservador regional.
"Guaviare no aguanta más que los recursos de la salud terminen financiando las ambiciones de los mismos apellidos de siempre", expresó un líder de víctimas bajo reserva por seguridad. Esa frase resume el malestar que corre por el departamento. Las Curules de Paz fueron creadas para que las víctimas del conflicto tuvieran voz en el Congreso. Hoy, muchos temen que terminen siendo capturadas por redes de poder que usan dinero público como trampolín.
Mientras tanto, el Ministerio de Salud ya pidió formalmente que le devuelvan los fondos por incumplimiento, y la Contraloría remitirá el caso a la Fiscalía para investigar las implicaciones penales del desfalco. El departamento espera respuestas: que aparezcan los millones de la salud y que las Curules de Paz, creadas para reparar a víctimas, no terminen en manos de quienes hoy están bajo la lupa de los organismos de control.
Fuente original: El Tiempo - Colombia