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Guadalajara, la ciudad que el narco convirtió en su imperio: así llegó El Mencho a dominarla

Fuente: BBC Mundo - Economía
Guadalajara, la ciudad que el narco convirtió en su imperio: así llegó El Mencho a dominarla
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La muerte de El Mencho desató represalias violentas en Guadalajara, capital de Jalisco, que durante 15 años se convirtió en la base del crimen organizado mexicano. La ciudad, que debería brillar por su historia cultural, ahora es epicentro de lavado de dinero, desapariciones y control territorial del narco. Autoridades estadounidenses estiman que 8 de cada 10 operaciones de lavado de dinero en México ocurren allí, lo que revela una colusión profunda entre criminales y élites políticas locales.

Cuando las autoridades anunciaron la muerte de El Mencho el domingo pasado, los ciudadanos de Guadalajara ya sabían qué esperar: caos. Mario, taxista del municipio de Tlaquepaque, pasó horas en fila esperando tortillas mientras su familia se distribuía entre diferentes tiendas. No era compra de rutina: era pánico. "Ayer la violencia estuvo muy cerca y hoy ya menos, pero el temor sigue", explicaba con la experiencia de quien lleva 15 años viendo cómo su ciudad se transformó.

Esos quince años representan algo más grave que represalias puntuales. Guadalajara se convirtió en la capital práctica del crimen organizado mexicano. No por casualidad: está geográficamente pegada a Estados Unidos y controla una región que abarca estados como Sinaloa, Guanajuato y Michoacán. Desde los años 80 y 90, los narcos eligieron hacer de esta ciudad su base de operaciones. Aquí lavaban dinero, desaparecían personas, ejecutaban rivales y montaban centros de entrenamiento militar. Jalisco registra cerca de 16 mil desaparecidos, las fosas clandestinas se encuentran en casi todas las colonias, y monumentos públicos ganaron apodos como "la glorieta de los desaparecidos".

Pero lo más preocupante no es la violencia directa: es la sofisticación del esquema criminal. El Mencho no solo traficaba metanfetamina y fentanilo. Construyó un imperio de lavado de activos con tanto alcance que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos estima que ocho de cada diez operaciones para lavar dinero en México ocurren en Jalisco. Más de cien empresas vinculadas al blanqueo de dinero funcionan en el estado, y el 80 por ciento está conectado con el cartel que lideraba El Mencho.

Esto no ocurre sin complicidad. Jalisco tiene una tasa de impunidad del 99 por ciento según un estudio de la Universidad de Guadalajara: casi ningún caso llega a sentencia. Policías destituidos por colusión con narcotraficantes aparecen regularmente en las noticias. Incluso el alcalde del municipio de Tequila fue arrestado por vínculos con el crimen organizado. En casos históricos como el del asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena en 1985, oficiales estatales encubrieron a acusados.

Lo que algunos periodistas locales describen como "cedida" más que "tomada" es más profundo aún. Guadalajara no fue invadida por el narco: la clase política y empresarial permitió que se integrara. Los hijos de criminales entraron a colegios privados. Barrios lujosos y centros comerciales surgieron financiados con dinero ilícito. Una estética ostentosa conocida como "cultura buchona" se normalizó en la sociedad. Para muchos jóvenes sin oportunidades reales en una región desigual, donde el trabajo informal es la realidad, el cartel se convirtió en la única ruta de ascenso social visible.

Los corridos que cantan al Mencho como "el señor de los gallos" no son solo música: representan cómo una generación creció viendo al crimen organizado como parte natural del paisaje urbano. Verónica López García, periodista cultural de Guadalajara, lo resume: "Primero fue su casa elegida, lo que nos dio una falsa seguridad, y luego nos convirtieron en un campo de guerra, en un territorio en disputa".

La muerte de El Mencho devolvió a Guadalajara a ese estado de terror. La ciudad que debería ser recordada por ser cuna del mariachi y el tequila, que será sede del Mundial 2026, vuelve a mostrar su realidad: 15 años de narco enquistado en las instituciones, la economía y la cultura. No fue una invasión externa. Fue una capitulación lenta.

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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