Golosinas con marihuana: cómo proteger a los niños de intoxicaciones accidentales
Los productos comestibles que contienen THC se parecen a dulces normales pero pueden contener dosis peligrosas para menores. Los casos de intoxicación involuntaria en niños han aumentado drásticamente en estados donde la marihuana es legal. Los padres deben almacenarlos bajo llave, hablar con cuidadores sobre los riesgos y conocer qué hacer en caso de consumo accidental.
A medida que la marihuana legal se vuelve más común en varios estados de Estados Unidos, crece un peligro silencioso para los niños: los productos comestibles que contienen tetrahidrocannabinol, conocido como THC, que es el componente psicoactivo de la marihuana. Estos productos, que incluyen gominolas, chocolate, brownies, galletas y bebidas azucaradas, se ven exactamente como golosinas normales pero pueden representar un riesgo grave si los menores los consumen sin saberlo.
El problema es particularmente preocupante porque una sola golosina o galleta con marihuana puede contener varias veces la dosis que un adulto debería consumir. Cuando un niño ingiere uno de estos productos, puede experimentar intoxicación, alteraciones en la percepción, ansiedad, pánico, paranoia, mareos, debilidad, dificultades para hablar, falta de coordinación, exceso de sueño e incluso problemas cardíacos graves. En adolescentes, el consumo de marihuana afecta la memoria y la concentración, interfiere con el aprendizaje y se asocia con una menor probabilidad de completar la educación secundaria.
Un aspecto que complica el panorama es que los comestibles tardan más en hacer efecto que otros métodos de consumo. Mientras que fumar marihuana genera efectos en segundos a minutos, un producto comestible generalmente demora entre 30 a 60 minutos en ser absorbido por el sistema digestivo, con efectos máximos entre 3 a 4 horas después. Esto ha llevado a que personas, incluyendo adolescentes, consuman cantidades mucho mayores esperando sentir algo rápidamente, resultando en sobredosis.
Los números hablan por sí solos. Entre 2017 y 2021, los casos de intoxicación involuntaria por comestibles de cannabis en menores de 6 años aumentaron un 1.375 por ciento. Los niños de 2 años representaron la mayor proporción de exposiciones, seguidos de los de 3 años.
Aunque algunos estados como Colorado, Washington y Oregón han implementado regulaciones que requieren etiquetado claro, tamaños de porción estandarizados y empaques a prueba de niños, un estudio publicado en JAMA Pediatrics determinó que estas medidas por sí solas no son suficientes. Los casos de intoxicación involuntaria en niños menores de 9 años continuaron aumentando incluso después de que Colorado legalizara la marihuana y estableciera estas normas de empaque.
El mejor camino es la prevención en casa. Los padres deben guardar cualquier producto comestible con marihuana como lo harían con medicamentos potencialmente tóxicos: bajo llave, fuera del alcance de los menores y en su envase original claramente etiquetado. Nunca deben consumir estos productos frente a los niños ni dejarlos a la vista después de usarlos. También es crucial conversar con abuelos, cuidadores, amigos y otros adultos en cuyas casas los niños pasan tiempo para asegurar que ellos también almacenan estos productos de forma segura.
Si un menor consume accidentalmente marihuana, los padres deben intentar determinar qué y cuánto comió, revisar el empaque para conocer la cantidad de THC, y llamar inmediatamente a la línea de Control de Intoxicaciones al 1-800-222-1222, o acceder a www.poison.org. Si los síntomas parecen graves, deben llamar a emergencias o ir a un hospital.
Fuente original: Mediplus - Qué hay de nuevo