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Gobierno protege 942.000 hectáreas en Sierra Nevada: qué permite, qué prohíbe esta reserva temporal

Fuente: El Tiempo - Vida
Gobierno protege 942.000 hectáreas en Sierra Nevada: qué permite, qué prohíbe esta reserva temporal
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El Gobierno declaró una reserva temporal en la Sierra Nevada que suspende nuevas licencias mineras por dos años para evaluar el valor ambiental y proteger el agua. La medida busca salvaguardar ecosistemas estratégicos y el suministro hídrico del Caribe colombiano, aunque genera debate sobre sus impactos económicos en regiones mineras y la incertidumbre jurídica que pueda generar. Esta es la segunda reserva temporal después de Santurbán, pero mucho más extensa.

El Gobierno acaba de aplicar una herramienta ambiental poco convencional en la Sierra Nevada de Santa Marta: una reserva temporal que cubre más de 942.000 hectáreas. Por dos años, esta zona quedará congelada para nuevos proyectos mineros mientras las autoridades deciden qué hacer con el territorio a largo plazo. La medida, formalizada mediante la Resolución 0280 de 2026, responde a una estrategia más amplia del Ministerio de Ambiente para proteger ecosistemas críticos sin cerrarlos definitivamente a la actividad extractiva.

¿Cómo funciona exactamente esta reserva? Durante su vigencia, el Estado no puede otorgar nuevas licencias mineras ni firmar contratos de exploración o explotación en esa zona. Tampoco se expiden licencias ambientales para estas actividades. Lo importante es que los proyectos que ya tienen título minero, aprobación técnica y licencia ambiental vigente pueden seguir adelante hasta terminar, aunque no se pueden renovar. Esto diferencia la reserva temporal de una prohibición absoluta. La herramienta se estructura en el artículo 47 del Decreto Ley 2811 de 1974, que regula las reservas de recursos naturales renovables.

Esta no es la primera vez que el Gobierno la usa. Hace poco implementó una reserva temporal de más de 75.000 hectáreas en el Macizo de Santurbán, ubicado en municipios como Suratá, Matanza y Bucaramanga. Allí, el objetivo fue proteger cuencas hídricas que abastecen a más de un millón de personas. Ahora, en la Sierra Nevada, la escala se multiplica por más de diez y el territorio es aún más estratégico: es el macizo litoral más alto del mundo, ubicado en Magdalena, Cesar y La Guajira, donde nacen ríos fundamentales para el Caribe colombiano.

Desde el Gobierno argumentan que esta estrategia es necesaria para proteger el capital natural, especialmente en un contexto de presión por actividades extractivas. En la Sierra Nevada, el énfasis está en garantizar la seguridad hídrica de la región Caribe y conservar uno de los ecosistemas más biodiversos del país. También está en juego el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas Arhuaco, Kankuamo, Kogui y Wiwa, para quienes este territorio es el Corazón del Mundo y un espacio sagrado.

Pero la medida abre también un frente de críticas. El sector minero advierte que genera incertidumbre jurídica y puede desincentivar inversión, afectando no solo la minería sino los empleos que dependen de ella. En regiones donde esta actividad es el motor económico, la restricción podría golpear el empleo y el desarrollo local sin estrategias claras de transición económica. Hay preguntas también sobre si una reserva "temporal" podría extenderse indefinidamente en la práctica, dejando en limbo el futuro del suelo, y sobre cómo los proyectos en curso enfrentarán limitaciones para modificar sus licencias.

Durante los dos años de vigencia, el Gobierno promete realizar estudios técnicos rigurosos para definir qué zonas deben mantenerse libres de minería y cuáles podrían ser compatibles con ciertas actividades. Es un paréntesis, no un punto final. Pero la magnitud de la reserva deja clara la ambición: evaluar con seriedad científica el futuro de uno de los territorios más importantes del país.

Fuente original: El Tiempo - Vida

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