Gobierno nombra a Daniel Quintero como Superintendente de Salud entre críticas por corrupción y falta de experiencia
El Gobierno formalizó mediante decreto el nombramiento de Daniel Quintero, exalcalde de Medellín, como nuevo Superintendente Nacional de Salud, reemplazando a Bernardo Armando Camacho. La decisión ha generado rechazo casi unánime en sectores de la salud y hasta en figuras del propio Gobierno, debido a los antecedentes de Quintero en corrupción y su falta de experiencia técnica en un sistema que enfrenta una grave crisis financiera con siete aseguradoras bajo intervención.
El Gobierno acaba de formalizar un nombramiento que ha desatado una tormenta de críticas en el sector salud. A través del decreto 433, Daniel Quintero, exalcalde de Medellín, fue designado como nuevo Superintendente Nacional de Salud. El anuncio llega justo cuando el sistema sanitario colombiano atraviesa su peor momento: siete aseguradoras que atienden a 23 millones de personas están bajo intervención por crisis financiera, y la rotación en direcciones institucionales ha dejado el sector en una fragilidad extrema.
Lo que ha causado mayor alarma es que las críticas no vienen solo de la oposición. Figuras del propio Gobierno, como Carlos Carrillo, director de la UNGRD, han salido a cuestionar la decisión. Carrillo fue directo al calificarla como un "yerro enorme". Los gremios del sector salud, incluyendo asociaciones como Acemi, han advertido que el cargo exige rigor técnico y no "perfiles marcados por la confrontación política".
Los antecedentes de Quintero son lo que más preocupa. Su administración en Medellín dejó más de 650 hallazgos de presuntas irregularidades. Además, el exalcalde enfrenta cargos vigentes por peculado por apropiación e interés indebido en contratos, como en el caso del lote Aguas Vivas. Para muchos en el sector, estas son banderas rojas en un momento donde la salud necesita gestión técnica, no confrontación política.
El panorama se agrava cuando se ve el cuadro completo. Simultáneamente, Jorge Iván Ospina, otro exalcalde, fue designado como interventor de Nueva EPS, la aseguradora más grande del país. Nueva EPS está en un estado crítico: acumula deudas que superan los 26 billones de pesos y los usuarios reportan falta de medicamentos y especialistas constantemente.
Expertos como el exviceministro Iván González han advertido que estos movimientos políticos en cargos de control ponen en riesgo la operatividad del sistema. Desde las redes de hospitales (IPS) existe temor de que esto sea el inicio de liquidaciones masivas y traslados de pacientes sin una estrategia clara. Las asociaciones de pacientes temen que la salud termine siendo un escenario de disputa ideológica mientras el acceso a servicios básicos sigue deteriorándose en todo el país.
Fuente original: Hora 13 Noticias

