Gobierno autoriza eutanasia de hipopótamos: expertos dicen que es la única opción viable

El Ministerio de Ambiente aprobó un plan de choque con inversión de 7.200 millones de pesos que incluye eutanasia como herramienta para controlar la población de hipopótamos en el Magdalena Medio, que podría superar los mil individuos hacia 2035. La medida se toma después de que otras alternativas como la translocación a otros países, la esterilización y el confinamiento resultaron inviables desde perspectivas científica, económica y diplomática. Científicos respaldan la decisión como necesaria para proteger los ecosistemas locales y prevenir mayores daños a la biodiversidad.
Colombia enfrenta un dilema ambiental que ha llevado al Gobierno a tomar una decisión inédita: implementar la eutanasia como herramienta central para frenar la expansión descontrolada de hipopótamos en el Magdalena Medio. La ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez Torres, anunció esta medida como parte de un plan de choque dotado con 7.200 millones de pesos, basándose en análisis científicos que muestran que no existen otras opciones viables para controlar la especie invasora.
El panorama que justifica esta decisión es preocupante. Un estudio conjunto del Instituto Humboldt y la Universidad Nacional estima que la población actual de hipopótamos en Colombia ya alcanza al menos 200 individuos. Sin intervención, estas cifras podrían crecer de forma acelerada hacia los mil ejemplares en poco más de una década. El crecimiento se explica por condiciones ambientales ideales, alta capacidad reproductiva de los animales y la ausencia de depredadores naturales que los controlen. Además, estos hipopótamos descienden de apenas cuatro individuos introducidos en los años 80, lo que significa una baja diversidad genética en la población actual.
El Gobierno exploró alternativas antes de llegar a la eutanasia. La más considerada fue la translocación, es decir, trasladar los animales a otros países. Sin embargo, al menos siete naciones evaluaron esta posibilidad sin éxito. México rechazó por restricciones legales para importar especies invasoras. Filipinas mostró interés en recibir algunos individuos, pero el zoológico desistió por costos muy elevados. La mayoría de países no otorgó la autorización oficial requerida bajo las normas internacionales CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas). Expertos también advierten que trasladarlos a África, su continente de origen, presentaría riesgos genéticos y sanitarios graves para poblaciones nativas.
La esterilización, otra alternativa considerada, tampoco resulta suficiente según los científicos. "Las medidas no letales son bienvenidas, pero complementarias. No funciona si únicamente se implementan medidas no letales, como hasta ahora", explica la bióloga Nataly Castelblanco. Aunque reducir la reproducción disminuiría el crecimiento, los animales seguirían presentes en los ecosistemas, alterando la calidad del agua y afectando especies nativas como manatíes, nutrias y peces. El confinamiento también fue descartado por su costo insostenible: requeriría construir infraestructura robusta para contener animales de hasta tres toneladas durante décadas.
El biólogo Alejandro Sánchez enfatiza que esta decisión no es contra los hipopótamos, sino a favor de los ecosistemas: "El objetivo es mantener el equilibrio. No es una lucha contra los hipopótamos, sino por la biodiversidad". El plan contempla intervenir aproximadamente 80 hipopótamos durante este año, concentrándose en zonas críticas como la Hacienda Nápoles y la "isla del Silencio", así como en áreas cercanas a cascos urbanos donde representan riesgo para las comunidades humanas.
Aunque la medida genera controversia, el respaldo científico es claro. Hernando García, director del Instituto Humboldt, respalda la decisión del Gobierno argumentando que "el hipopótamo es una especie invasora que está afectando significativamente la salud de los ecosistemas". Los expertos reconocen que se trata de una acción difícil, pero consideran que la urgencia ambiental y el fracaso de otras alternativas la convierten en la única opción viable en el corto plazo para proteger la biodiversidad colombiana.
Fuente original: El Tiempo - Vida