Ginecóloga advierte: la salud emocional es clave en la prevención del cáncer de mama

La especialista Alexandra Henríquez sostiene que el cáncer de mama depende de múltiples factores más allá de la genética, incluyendo hábitos de vida y manejo emocional. Recomienda combinar alimentación antiinflamatoria, ejercicio regular y apoyo psicológico como medidas preventivas. Señala que una gestión inadecuada de las emociones puede debilitar el sistema inmune y aumentar riesgos, sin ser la causa única de la enfermedad.
La ginecóloga Alexandra Henríquez, especialista en senología y patología mamaria, advierte que la prevención del cáncer de mama va más allá de tener buenos genes. En sus declaraciones realizadas con ocasión del lanzamiento de su libro sobre salud ginecológica, Henríquez explica que muchas pacientes llegan a su consultorio sorprendidas de haber desarrollado la enfermedad a pesar de mantener hábitos saludables. La realidad, dice, es que no existe una única causa sino una combinación de factores que actúan como desencadenantes.
La especialista destaca avances importantes en la medicina. Los tratamientos actuales son más selectivos dirigidos únicamente a las células tumorales, las radiaciones han disminuido y se realizan más cirugías que conservan el tejido mamario. Además, las pruebas de imagen detectan más tumores en etapas tempranas, lo que mejora significativamente los pronósticos para las pacientes.
Para reducir riesgos, Henríquez propone seis medidas concretas. Primero, evitar factores que dañen el ADN como el tabaco y el alcohol. Segundo, fortalecer las defensas mediante descanso adecuado, ejercicio y control del estrés. Tercero, reducir la inflamación crónica en el cuerpo. Cuarto, hacer deporte regularmente. Quinto, seguir una alimentación al estilo mediterráneo basada en alimentos frescos y naturales. Sexto, mantener una buena salud emocional a través de prácticas como la respiración profunda y el contacto con la naturaleza.
En cuanto al papel de las emociones, Henríquez es clara en su posición: "Una mala gestión de las emociones, que genere estrés celular o exceso de radicales libres por falta de suficientes mecanismos de defensa, puede debilitar el sistema inmune y aumentar las probabilidades de desarrollar esta enfermedad". Sin embargo, aclara que las emociones bloqueadas no provocan cáncer por sí solas. Lo que importa es cómo se procesan esos sentimientos a nivel del organismo.
La especialista también subraya la importancia del apoyo psicológico durante la enfermedad. En su práctica clínica, explora factores emocionales en la vida de sus pacientes como duelos, conflictos de pareja, problemas laborales o estrés prolongado. Esto es crucial considerando que entre el 15 y el 25 por ciento de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama pueden desarrollar depresión durante el proceso.
El abordaje del cáncer de mama, según Henríquez, no puede limitarse solo a los tratamientos físicos como cirugía o radioterapia. También debe incluir atención a la salud mental, ayudando a las pacientes a gestionar la ansiedad, tristeza, incertidumbre y miedo que acompañan el diagnóstico y la recuperación. De esta forma, el tratamiento se vuelve integral, considerando tanto el cuerpo como la mente.
Fuente original: El Tiempo - Salud