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Gaona advierte: cambiar la Constitución por capricho, no por necesidad histórica, abre la puerta a nuevas dictaduras

Fuente: El Colombiano - Colombia
Gaona advierte: cambiar la Constitución por capricho, no por necesidad histórica, abre la puerta a nuevas dictaduras
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Mauricio Gaona, jurista e hijo del magistrado asesinado en la toma del Palacio de Justicia, presentó su libro "La Constitución soy yo" en Medellín. En el evento alertó sobre un patrón global donde líderes utilizan atajos legales para desmontar democracias desde adentro, comparando los intentos del presidente Petro con lo ocurrido en Venezuela bajo Chávez y Maduro. Para Gaona, solo cambios constitucionales motivados por razones históricas profundas son válidos, no caprichos políticos de gobernantes que no logran sus objetivos legislativos.

Mauricio Gaona, el abogado que perdió a su padre, el magistrado Manuel Gaona, durante la toma del Palacio de Justicia por el M-19, ha dedicado años a estudiar cómo las democracias se desmoronan sin necesidad de golpes militares. Ayer presentó en Medellín su investigación en el libro "La Constitución soy yo" (Planeta), donde desgrana los mecanismos legales que los autoritarios usan para erosionar instituciones desde dentro. En conversación con Luz María Sierra, directora de EL COLOMBIANO, en la Cámara de Comercio de la ciudad, Gaona alertó sobre el peligro de gobiernos que convierten "la norma en el arma que desmantela la democracia".

El jurista fue directo al hablar de los afanes del presidente Gustavo Petro por hacer una Constituyente. Lo equiparó con lo que pasó en Venezuela cuando Chávez y después Maduro modificaron el orden constitucional. "¿Qué cambiaron? Reelecciones inmediatas. ¿Qué más? Eliminemos los controles. ¿Cuáles? No me gusta la Corte, para afuera, nueva corte. ¿Qué más no me gusta? Cerremos el Congreso", describió con precisión el patrón que identifica en estos gobiernos. Pero marcó una paradoja contundente: culpar a la Constitución de todo, cuando "fue precisamente esa Constitución la que les permitió llegar al poder bajo las reglas del juego democrático. Y, al asumir el poder, juraron respetarla y defenderla, no cambiarla. Entonces al que hay que cambiar es al presidente, no a la Constitución".

Gaona fue enfático en distinguir entre cambios constitucionales legítimos y caprichos políticos. Recordó que Colombia reformó su Carta Magna en 1910 y en 1991 por razones históricas reales. En 1910, porque la Constitución era antigua, le faltaba claridad sobre cómo cambiar las reglas de juego y prácticamente no tenía capítulo de derechos humanos. En 1991, porque el país estaba en guerra, acababa de indultar a un grupo terrorista que había aniquilado la Corte Suprema y necesitaba una nueva institucionalidad para contener la violencia. Esas fueron transformaciones con justificación histórica profunda, no caprichos de un gobernante molesto porque el Congreso no le aprueba sus proyectos o las cortes no validan sus decretos.

El análisis de Gaona, respaldado por universidades como Harvard y Singapur, identifica un patrón global en las nuevas dictaduras: no atacan el sistema desde afuera, sino que utilizan una "narrativa de victimización para alterar la percepción del votante". Estos gobiernos presentan "soluciones simples" a problemas complejos y, cuando fallan, abren un "ciclo de culpas" donde culpabilizan a la prensa y a las instituciones en lugar de asumir responsabilidad. Este fenómeno, que llama "democratic backsliding" (retroceso democrático), no es exclusivo de izquierda o derecha, sino un estilo populista que aparece desde América Latina hasta Filipinas.

Venezuela e ilustra perfectamente el mecanismo. El deterioro no fue de un día para otro, sino una captura estratégica de instituciones. Cuando Maduro enfrentó una Asamblea Nacional controlada por la oposición, en lugar de aceptar el "bloqueo", cambió las reglas: "cambiemos solamente la Corte Suprema, llamémosle ahora Tribunal Superior de Justicia, y a través del poder de nominación, que sí es constitucional, vamos metiendo magistrados afines al régimen". Gaona subraya que "Maduro infringió la ley para llamar a la constituyente" en 2017. Bolivia fue diferente: aunque Evo Morales intentó cosas similares, las instituciones reaccionaron a tiempo. "Bolivia no llegó hasta el final porque los controles funcionaron, pero Evo Morales sí trató de hacer cosas".

Lo que inquieta a Gaona es la similitud entre estos procesos y lo que observa en Colombia hoy. Para él, "esa propuesta es similar a lo que se hizo en Venezuela. El proyecto es similar, los momentos son similares". Estos líderes utilizan la "narrativa de victimización" y el concepto del "pueblo" para justificar el desmonte de límites legales. Gaona lo define como una "metamorfosis de la Constitución": "la sustitución de la norma de normas por la voluntad como norma de normas, y se trata simplemente de eliminar los límites".

El jurista enfatiza que la verdadera fortaleza de una nación está en la pluma (la ley y la Constitución), no en la espada (el poder personalista). Por eso rescata en su libro voces de la historia, desde George Washington hasta la disputa entre Bolívar y Santander, para recordar que las democracias duraderas descansan en instituciones fuertes, no en hombres providenciales. El mensaje es claro para Colombia: una Constitución debe cambiarse por necesidad histórica, nunca por el capricho de quien llegó al poder bajo sus reglas.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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