Ganadores y perdedores: así quedaron las maquinarias políticas tras las elecciones del 8 de marzo

Las elecciones del 8 de marzo dejaron movimientos significativos en el tablero político colombiano. Mientras Álvaro Uribe y el Centro Democrático ganaron terreno en el Congreso, el expresidente César Gaviria vio debilitarse al Partido Liberal. Otros caciques como Juan Manuel Galán sufrieron reveses, mientras nuevos clanes costeños consolidan su influencia nacional.
Con la pólvora electoral aún fresca del 8 de marzo, los jefes políticos de todo el país no pierden tiempo. Ya en la madrugada de este lunes están haciendo las cuentas: qué ganaron, qué perdieron, y quiénes siguen en pie para los próximos años.
El expresidente Álvaro Uribe es sin duda uno de los grandes ganadores de la jornada. Aunque no logró su propia curul (ocupaba el puesto 25 en la lista cerrada del Centro Democrático), fue el motor que jaló toda la maquinaria uribista hacia adelante. Su partido sumó cuatro curules más en Senado comparado con 2022, y en la Cámara de Representantes consiguió 2,5 millones de votos, la cifra más alta entre todos los partidos en estas elecciones. Para coronar el éxito, Paloma Valencia, su apuesta presidencial, arrasó en la consulta interna con 3,2 millones de apoyos.
Las cosas pintan muy distintas para César Gaviria y el Partido Liberal. La colectividad que él lidera ya no es la primera fuerza en la Cámara, y en Senado perdió una curul. Lo que más duele es que su hija, María Paz Gaviria, no alcanzó la meta con apenas 56.943 votos. Gaviria sí puede apuntarse como victoria al segundo senador más votado del país: Lidio García. Pero eso no compensa el declive que experimenta la colectividad. Otros liberales de peso como el exsenador Horacio José Serpa y Richard Aguilar, del Clan Aguilar de Santander, también se quedaron en el camino.
Juan Manuel Galán y su Nuevo Liberalismo también sufrieron un golpe. Aunque Paloma Valencia ganó su consulta presidencial, la lista al Senado de Galán quedó desplazada en la coalición. De los cinco senadores que metió esa alianza, apenas uno podría ser considerado galista: María Lucía Villalba, exjefa de gabinete de la Alcaldía bogotana, cuya candidatura estuvo rodeada de controversia por presuntas presiones a contratistas.
Germán Vargas Lleras está diezmado. Cambio Radical, su partido, fue el que más curules perdió comparado con 2022: bajó de 11 senadores a solo 6. Su cabeza de lista, Carlos Fernando Motoa, uno de sus aliados más cercanos, se quemó. Similar situación enfrentó el exsenador Roy Barreras con su Frente Amplio Unitario, que ni siquiera pasó el umbral del 3 por ciento con apenas el 2 por ciento de intención de voto. En esa debacle quedaron nombres como Gustavo García Figueroa, Leonidas Name y el exalcalde de Neiva Gorky Muñoz. La exsenadora Ingrid Betancourt también quedó fuera con 0,14 por ciento de los votos y perdió personería jurídica.
En el lado opuesto, algunos clanes están ganando posiciones. El grupo del megacontratista Euclides Torres, de la Costa, sigue consolidándose a nivel nacional. Su red electoral logró meter a Camilo Torres Villalba al Senado. En Boyacá, el gobernador Carlos Amaya metió a su hermano John Edickson Amaya como senador. La senadora Nadia Blel, la más votada en la cámara alta, viene del grupo político de su padre en Bolívar. También avanzan el itagüiseño Carlos Andrés Trujillo y la red del exsenador Julián Bedoya, quien puso como senadora a María Eugenia Lopera, cercana al gobierno Petro.
Pero no todo es ascenso para las viejas dinastías políticas. En el partido La U se debilitaron los Elías Vidal y los Name, que perdieron sus curules en el Senado. Los clanes no son para siempre en la política colombiana.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



