Ganaderos alertan: la leche sube menos que sus gastos y el sector corre peligro

El gobierno aumentó el precio de la leche en finca solo 1,3%, pero los costos de producción y salarios subieron mucho más. Los ganaderos dicen que este ajuste es insuficiente y amenaza la rentabilidad de 350.000 familias que viven de la lechería. Además, mientras el precio en finca crece poco, el precio al consumidor sube más rápido, lo que significa que la ganancia se queda en distribuidores y comerciantes, no en productores.
Cuando un ganadero vende un litro de leche, el dinero que recibe no alcanza para pagar sus gastos. Eso es en esencia lo que denuncia la Federación Colombiana de Ganaderos tras la decisión del Ministerio de Agricultura de aumentar el precio base de la leche solo en 1,3%. Para entender por qué están molestos, hay que mirar lo que pasó con los costos: los salarios en el sector subieron 23,7% en 2026, la inflación general continúa presionando todos los gastos de la finca, y el costo de producción en general se ha disparado. Un aumento de 1,3% simplemente no cierra la brecha.
José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de Fedegán, fue directo en su crítica: "Es una cifra que se queda corta frente a los desafíos económicos actuales de nuestro sector". El gremio explica que el cálculo inicial arrojaba apenas 0,83%, y aunque lo subieron a 1,3% después de discusiones, sigue siendo muy poco comparado con la inflación real y el aumento de costos en finca. El problema es que la fórmula que usan para calcular el precio no parece captar bien la realidad actual del sector.
Pero hay algo todavía más preocupante: mientras el precio que paga el consumidor por la leche y sus derivados sube más rápido, el precio que recibe el productor crece lentamente. Eso significa que la ganancia se está concentrando en las empresas que distribuyen y comercializan, no en quienes realmente producen. Es como si el ganadero trabajara para alimentar a otras empresas, no para alimentar su propia familia.
El contexto internacional también empeora las cosas. Entró en vigor la desgravación total para importaciones de leche desde Estados Unidos, lo que aumenta la competencia sobre los productores nacionales. Si la leche importada es cada vez más barata o competitiva, y los precios nacionales no suben lo suficiente, muchos ganaderos van a preferir abandonar la actividad.
Aquí está el drama real: cerca de 350.000 familias en Colombia dependen de la ganadería lechera como fuente principal de ingresos. Cuando la rentabilidad cae, no es solo un problema económico para las granjas, sino para la estabilidad de comunidades rurales completas. Lafaurie advierte que un escenario de baja rentabilidad desestimularía la producción nacional, reduciría la oferta y obligaría al país a importar más leche de otros países.
La pregunta que plantea Fedegán es incómoda: "¿Qué pasa con el país cuando producir leche deja de ser rentable para miles de familias?". Sin un ajuste de precios más cercano a la realidad de costos y esfuerzo productivo, el sector ganadero lácteo se enfrenta a una crisis de sostenibilidad que podría tocar la seguridad alimentaria del país entero.
Fuente original: Portafolio - Economía