Ganadería sigue en piloto automático: sacrificio bovino creció apenas 1% en primer trimestre

La industria ganadera colombiana mostró un crecimiento prácticamente plano en el primer trimestre de 2026, con solo 843.460 cabezas sacrificadas, apenas 8.617 animales más que hace un año. El dato preocupa porque esconde una paradoja: mientras suben las hembras procesadas, caen los machos y especialmente los terneros, además de que las exportaciones se desplomaron casi 23 por ciento. El sector mantiene su producción, pero sin impulso real.
La ganadería bovina colombiana atraviesa un momento de estancamiento. Los datos del Dane revelan que durante los primeros tres meses de 2026 se sacrificaron 843.460 cabezas de ganado, apenas 1 por ciento más que en el mismo trimestre del año anterior. En números absolutos, estamos hablando de poco más de ocho mil animales adicionales, un crecimiento que, francamente, no se ve en un sector que representa empleos en toda la cadena productiva del país.
Lo más inquietante del informe es lo que muestra bajo la superficie de ese número plano. El aumento en el sacrificio de hembras, que subió 8,8 por ciento, sugiere que ganaderos están liquidando parte del capital reproductivo del hato, lo cual puede ser señal de presión financiera. En cambio, los machos cayeron 2,1 por ciento y los terneros colapsaron con una caída de 31 por ciento, un indicador de que la renovación y crecimiento de los rebaños está en problemas.
Pero lo más grave sucede en las exportaciones. El sacrificio destinado a venta internacional se desplomó 22,6 por ciento, pasando de poco más de 40 mil a 31 mil cabezas equivalentes. En un contexto donde las divisas son críticas para la economía nacional, perder participación en mercados internacionales de carne es un golpe que va más allá de la ganadería: afecta regiones enteras que viven de este negocio.
En términos de producción, el sector mantuvo su estabilidad pero sin avanzar. Se produjeron 197.866 toneladas de carne en canal, un crecimiento de apenas 0,3 por ciento. El peso promedio por animal, además, bajó a 443,5 kilogramos, lo que indica que el ganado sale más flaco que antes. Esto puede reflejar tanto cambios en la alimentación como presiones en los costos de producción que impiden alimentar adecuadamente el hato.
Territorialmente, Bogotá lidera con participación de 17,4 por ciento en el sacrificio nacional, seguida por Antioquia con 13,6 por ciento. Sin embargo, los mayores aumentos absolutos se concentraron en Bogotá, Antioquia y Cundinamarca, lo que muestra que el crecimiento no es distribuido sino concentrado en pocas regiones. El reto para el sector es salir de este letargo sin que se pierda más terreno en los mercados internacionales.
Fuente original: Agronegocios - Finca

