Fraude digital acecha a bancos: 70% de ataques viene desde afuera de la plataforma
Mientras más colombianos prefieren pagar con el celular o tarjeta que con efectivo, los delincuentes digitales encuentran nuevas formas de robar. El problema no está solo en lo que pasa dentro de las aplicaciones bancarias, sino en cómo los criminales las atacan antes de que usted entre: mediante mensajes falsos, robo de contraseñas y engaños. Los bancos necesitan cambiar su defensa: pasar de esperar el fraude a prevenirlo desde el primer intento.
La transformación digital llegó a las finanzas colombianas y parece irreversible. Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, en casi todos los países latinoamericanos la mayoría de las personas ya prefiere pagar digitalmente a cargar dinero en efectivo. En la región, el gasto electrónico representa 60% de todo lo que consume la gente. Esto es positivo para la economía, pero abre una puerta enorme a los criminales.
El fraude digital se ha convertido en uno de los mayores dolores de cabeza para la banca. Lo preocupante es que más de 70% de los ataques no ocurren dentro de sus sistemas, sino afuera. David López Agudelo, vicepresidente de ventas para Latinoamérica de AppGate, lo explica así: "El fraude digital ya no es únicamente un problema tecnológico, sino un riesgo directo para el negocio. Más de 70% de los ataques comienza fuera del banco, mediante esquemas como phishing o el uso de credenciales comprometidas, lo que demuestra que detectar una transacción sospechosa es insuficiente". En otras palabras, los delincuentes capturan sus datos antes de que usted entre a la app del banco: a través de mensajes de texto falsos, correos electrónicos engañosos o perfiles fake en redes sociales.
Durante años, los bancos vigilaban principalmente lo que pasaba dentro de sus plataformas: monitorear transacciones, detectar movimientos extraños en tiempo real. Pero eso dejó de ser suficiente. Hoy necesitan anticiparse. Deben usar inteligencia artificial y análisis de datos para identificar patrones sospechosos incluso antes de que usted intente acceder a su cuenta. Esto significa detectar campañas de phishing masivas, suplantación de marcas y técnicas de ingeniería social antes de que causen daño.
Los especialistas insisten en que las instituciones deben cambiar de mentalidad: pasar de un modelo reactivo, donde esperan a que ocurra el fraude para frenar, a uno proactivo, donde anticipan las amenazas. Eso implica combinar varias capas de protección: inteligencia de amenazas, análisis de comportamiento de usuarios y autenticación que se adapte al riesgo de cada movimiento.
López Agudelo concluye que "la prevención de fraude debe entenderse como una inversión estratégica para la continuidad del negocio. Más allá de evitar pérdidas financieras, se trata de proteger la confianza del cliente y garantizar que la transformación digital de las instituciones financieras sea sostenible en el tiempo". En el fondo, si los bancos no invierten en defensa anticriminal, el sistema financiero digital que está transformando la forma en que usted maneja su dinero podría colapsar bajo el peso de los ataques.
Fuente original: La República - Finanzas