Francia colapsa bajo ola de calor: mil muertes, morgues saturadas y un sistema sanitario al borde

Francia enfrenta una crisis sanitaria sin precedentes por temperaturas cercanas a 40 grados centígrados que ya han dejado mil muertes más de las esperadas, principalmente en personas mayores. Hospitales y tanatorios están desbordados, mientras expertos advierten que esto es apenas el comienzo de una nueva normalidad climática que requiere acciones urgentes en infraestructura urbana y equipamiento hospitalario.
Europa lleva semanas sofocada por un calor brutal. A principios del verano, una ola de calor intensa y prolongada ha dejado a millones de personas sudando, sin poder dormir y enfrentándose a riesgos reales para su salud. Aunque los parisinos tuvieron un respiro durante el fin de semana con tormentas y vientos frescos, la realidad detrás del calor es desgarradora: la agencia nacional de salud de Francia ha contabilizado mil muertes más de las esperadas desde el 24 de junio, cifra que seguirá aumentando. Aproximadamente el 85% de los fallecidos eran personas mayores de 65 años, el grupo más vulnerable al calor extremo.
La magnitud de la crisis se refleja en lugares que normalmente no tienen tanta actividad. Los tanatorios y funerarias francesas reportan estar completamente desbordados: la ocupación de estos servicios supera el 66% a nivel nacional, muy por encima del habitual 30-45%. Dos casas velatorias del centro de París funcionan a pleno rendimiento desde hace días. Incluso ha habido víctimas secundarias: al menos 40 personas han muerto ahogadas en canales, ríos y masas de agua abiertas mientras buscaban escapar del calor.
La situación ha generado un debate político intenso. Tanto la izquierda como la derecha francesa cuestionan la respuesta gubernamental, aunque el primer ministro Sebastián Lecornu defendió el 29 de junio que las medidas oficiales habían "funcionado bien". Sin embargo, lo más preocupante es que el verano apenas comienza. Se espera que las temperaturas vuelvan a subir a principios de julio, especialmente en París, donde las ciudades son más vulnerables al calor extremo por el fenómeno conocido como isla de calor urbana: el asfalto, hormigón y actividades humanas retienen más calor que las áreas rurales circundantes.
Los científicos advierten que Europa se está calentando al doble de la tasa media mundial, casi seguramente debido al cambio climático provocado por la actividad humana. Esto significa que los veranos cálidos y agradables que disfrutaban los europeos podrían ser cosa del pasado. El epidemiólogo Antoine Flahault, del hospital Bichat en París, señaló un problema crítico: "La mayoría de las camas de los hospitales no están equipadas con aire acondicionado". Según Flahault, instalar este sistema en hospitales podría reducir la mortalidad durante olas de calor en al menos un 40%, un argumento que ahora cuenta con consenso entre la mayoría de los partidos políticos.
Ine Vandecasteele, experta de la Agencia Europea de Medio Ambiente, describe lo que sucede en Francia como una "llamada urgente a la acción". Explica que la población europea envejece, cada vez hay más personas viviendo solas, y la mitad de hospitales y colegios están en islas de calor urbano. Aunque el aire acondicionado es una solución a corto plazo, Vandecasteele advierte que puede agravar el problema aumentando el calor exterior. La verdadera solución requiere rediseñar las ciudades a mayor escala: más vegetación, más agua, superficies de colores claros. Es como refrescar una ciudad igual a como uno se refresca a sí mismo.
El desafío es monumental y requiere coordinación entre gobiernos y ciudades de toda Europa, respaldado por políticas de la Unión Europea e inversiones a largo plazo. Lo más alarmante, según Vandecasteele, es que incluso Francia, considerada pionera en adaptación al cambio climático, está sufriendo intensamente. "Si un país que ya está haciendo tanto está sufriendo de forma tan intensa", afirma, "eso da una idea de lo urgente que es la situación". Para el resto de Europa y el mundo, incluida América Latina, este es un aviso: las olas de calor extremas ya no son eventos excepcionales, sino la nueva normalidad.
Fuente original: France 24 - Europa



