Fragmentación y coaliciones: así se prepara Colombia para las legislativas de 2026

Las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026 se avecinan en un panorama político fragmentado donde los partidos buscan sobrevivir mediante coaliciones. El Pacto Histórico enfrenta el reto de gobernar mientras compite electoralmente, el Centro Democrático regresa a la oposición, y movimientos como Creemos amenazan con reconfigurar el mapa en regiones como Antioquia. Los partidos tradicionales mantienen sus estructuras pero enfrentan pérdida de votación.
Colombia se prepara para unas elecciones legislativas que prometen ser bien distintas a lo que vimos en 2022. El 8 de marzo de 2026, los colombianos elegirán los nuevos congresistas en un escenario político sin precedentes: con Gustavo Petro en el gobierno y sus reformas enfrentándose a un legislativo que le ha respondido de maneras muy variadas. En medio de tanta información y tanto ruido, vale la pena preguntarse qué nos dice realmente la oferta electoral que se viene.
Lo primero que salta a la vista es que los partidos están cada vez más rotos. En los últimos cinco años, el número de organizaciones políticas con personería jurídica ha oscilado entre 19 y 35, gracias a las decisiones del Consejo Nacional Electoral y las correcciones del Consejo de Estado. Para estas elecciones al senado, aunque la cantidad de listas se mantiene igual a la de 2022, los partidos han descubierto en las coaliciones su salvavidas. Encontramos alianzas de todo tipo: Ahora Colombia junta al Nuevo Liberalismo y Compromiso Ciudadano con los cristianos del MIRA; Alianza Por Colombia tiene como protagonista al Partido Alianza Verde acompañado de la ASI, En Marcha y otras organizaciones; Cambio Radical-ALMA vincula a un partido que ha ido perdiendo electores con organizaciones más pequeñas como Colombia Justa Libres y Liga de Gobernantes Anticorrupción; Fuerza Ciudadana reúne varios movimientos con Comunes, el partido de las extintas FARC, que después de dos periodos vuelve a competir en igualdad de condiciones; y el Frente Amplio Unitario agrupa movimientos de izquierda y alternativos con la participación de La Fuerza, liderado por Roy Barreras.
Lo segundo tiene que ver con Creemos, el movimiento del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez. Este proyecto político obtuvo personería jurídica en 2023 pero le fue retirada el mismo año por decisión del Consejo de Estado. Ahora intenta llegar nuevamente al escenario nacional, no solo como una forma de consolidar un proyecto con características personalistas que le ha funcionado bien en Medellín, sino como una amenaza potencial para el centro y la derecha, especialmente en Antioquia. Cuando la oferta electoral se fragmenta tanto en un espectro político, los votos se dispersan y las cosas se vuelven impredecibles.
Lo tercero es que los partidos simplemente se resisten a desaparecer. Siguen siendo actores imprescindibles porque cumplen funciones que nadie más puede hacer: otorgan avales a candidatos con proyectos personales, organizan estructuras de poder locales y regionales, y articulan intereses ciudadanos que después se convierten en gobiernos y políticas públicas. Pero cada uno enfrenta desafíos distintos. El Pacto Histórico, ahora consolidado como una única organización política, armó una lista cerrada y paritaria tras las consultas de octubre de 2025. Su gran reto es mantener lo que ganó en 2022, pero en un contexto completamente diferente: ahora tienen el lastre y la ventaja de ser gobierno, mezclan influencers con militancia tradicional que se ha subido al bus, y deben conquistar al votante urbano, que es clave para ganar.
El Centro Democrático regresa a su rol de oposición, un papel que conoce bien y le encanta jugar. Apuesta por una lista cerrada similar a la que funcionó en 2014, con la diferencia de que ahora el expresidente Uribe no la encabeza. Los partidos tradicionales, que ya han jugado este partido varias veces, siguen apostando a liderazgos anclados en estructuras políticas con nichos electorales bien definidos. El Partido de la U, que viene perdiendo votos desde 2022, decidió no meterse en coaliciones, a diferencia de Cambio Radical que sí lo hizo a pesar de tener problemas similares. Finalmente está el Partido Verde Oxígeno, liderado por Ingrid Betancourt, que tuvo cambios de última hora en su lista al senado por conflictos internos y espera que su apoyo a Juan Carlos Pinzón y Enrique Peñalosa en la consulta le traiga algo de votación.
En Antioquia, la histórica hegemonía liberal y conservadora se ha complementado con la consolidación del uribismo y el Centro Democrático como fuerzas políticas dominantes. Pero en 2022 llegaron cambios: dos curules de paz y un buen resultado electoral del Pacto Histórico permitieron que sectores alternativos, progresistas y de izquierda ganaran más representación en la bancada antioqueña. Para 2026, los candidatos cambian de caras pero no de fondo. Los grupos políticos internos de cada partido intentarán conservar sus puestos. El Centro Democrático lleva a Hernán Cadavid, María Clara Posada, Esteban Quintero y Juan Fernando Espinal; el Conservador presenta a Jonnatan Tamayo, Daniel Restrepo, Germán Blanco, Juan Diego Gómez y Oscar Mauricio Giraldo; el Liberal lleva a Santiago Montoya y María Eugenia Lopera; y el de la U a Juan Felipe Lemos. Todos con equipos fuertes para competir el 8 de marzo.
En la cámara por Antioquia, aunque el número de listas no aumenta respecto a 2022, hay tres cambios importantes. Primero, se reconfiguran coaliciones como Ahora Colombia, ALMA, la del Alianza Verde, la del Partido de la U con Cambio Radical, Salvación Nacional y Verde Oxígeno, y el Frente Amplio Unitario. Segundo, el Pacto Histórico ahora compite como partido unificado desde el gobierno, buscando atraer votación en un territorio donde la izquierda históricamente lo ha tenido difícil. Y tercero, Creemos presenta su lista como Grupo Significativo de Ciudadanos con esperanza de convertirse en partido, lo que puede cambiar el juego en la región. En política electoral, como reza el dicho, amanecerá y veremos.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

