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Expertos desmienten al Minhacienda tras su salida de reunión con el Banco de la República

Fuente: Portafolio - Economía
Expertos desmienten al Minhacienda tras su salida de reunión con el Banco de la República
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El ministro de Hacienda Germán Ávila abandonó una sesión de la Junta Directiva del Banco de la República en desacuerdo con una decisión de política monetaria. Especialistas financieros y gremios empresariales cuestionan sus argumentos públicos, señalando que contienen imprecisiones sobre cómo funcionan realmente las tasas de interés y el sector financiero. El debate pone en evidencia tensiones entre el Gobierno y la autoridad monetaria autónoma del país.

El ministro de Hacienda Germán Ávila se retiró intempestivamente de una reunión de la Junta Directiva del Banco de la República en desacuerdo con una decisión de aumentar las tasas de interés en 100 puntos básicos. Lo que ocurrió después fue una lluvia de críticas de expertos que cuestionan los argumentos que Ávila presentó en su rueda de prensa posterior al suceso.

Felipe Campos, gerente de inversión y estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, fue uno de los primeros en salir al paso. Campos señala que cuando Ávila dijo que "al sistema financiero le va bien con tasas altas", simplemente no es cierto. Explica que la última vez que el Banco de la República llevó las tasas al 13%, las utilidades del sector financiero se desplomaron un 42% en los dos años siguientes. También rechaza la afirmación de que "el sector financiero quiere tasas altas". Según Campos, durante 12 años el sector ha estado dispuesto a financiar al Gobierno a tasas por debajo del 8%. Como lo resumió el experto en términos simples: "Cuando las tasas saltan hacia 14%, todos los portafolios pierden valor. Eso es Finanzas 101".

Campos cuestionó también la idea de que al sector financiero no le importa la salud de la economía general. Esto, dice, es falso porque los bancos prosperan cuando prosperan las familias y empresas. Sus ganancias están directamente ligadas al desempeño económico del país. Frente a la afirmación de que el Banco de la República busca dañar al Gobierno con tasas altas, Campos la rechaza rotundamente y explica que las decisiones de política monetaria responden a la necesidad de controlar la inflación que ha estado aumentando durante 2026. El experto va más allá: culpa de la situación fiscal al Gobierno. "Hace más de un año el Gobierno viene pagando tasas cada vez más altas por su irresponsabilidad fiscal", señala. El punto de fondo es que si el Gobierno mismo tiene que pagar tasas del 14% para obtener dinero prestado, el Banco no tiene opción que reflejar ese riesgo en sus propias tasas de política monetaria.

Desde el sector empresarial también llegó el rechazo. Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen y del Consejo Gremial, rechazó tanto los ataques del presidente Gustavo Petro como la salida del ministro de la sesión. Gutiérrez enfatiza un punto crucial: "El Banco de la República no es del Gobierno. No es de los gremios. No es de los políticos. Es una institución autónoma e independiente, creada por la Constitución para proteger la estabilidad económica del país. Atacarla es atacar el orden constitucional económico y poner en riesgo la estabilidad que, en materia económica, tanto nos ha costado construir".

La dirigente gremial advierte que aunque el Gobierno tiene un puesto en la Junta Directiva del Banco, ese puesto no es decorativo. Está allí para garantizar coordinación entre las políticas fiscales (gasto del Gobierno) y las políticas monetarias (control de dinero e inflación). Retirarse de la mesa, según Gutiérrez, no resuelve problemas pero sí genera incertidumbre en momentos delicados. "Cuando se deslegitiman las decisiones técnicas del Banco, lo que se afecta no es al Banco. Es la confianza en la economía del país. Y sin confianza, no hay inversión, no hay empleo, no hay crecimiento", enfatiza.

Gutiérrez subraya una regla fundamental en cualquier economía seria: mantener la autonomía del banco central no es un lujo, es una necesidad. Debilitarla abre la puerta a más inflación, más incertidumbre y menos inversión. Las decisiones que hoy toma la Junta no ocurren en el vacío, responden a la situación fiscal y económica real del país. Por eso, concluye, el diálogo técnico es obligatorio, no opcional. "Las instituciones económicas no se presionan. No se deslegitiman. No se abandonan cuando las decisiones no gustan. Se respetan", puntualizó la dirigente.

Fuente original: Portafolio - Economía

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