Estudiantes de Turbo estrenan colegio después de años estudiando entre el agua
Los niños de la Institución Educativa San Martín de Porres sede Gaitán en Turbo vivieron durante años con aulas inundadas por las fuertes lluvias. Hoy inauguran un colegio completamente nuevo tras una inversión de 5.200 millones de pesos. La transformación representa el fin de una larga lucha por tener un espacio digno y seguro para recibir clases.
En Turbo acaban de cerrar un capítulo doloroso de la educación. Los estudiantes de la Institución Educativa San Martín de Porres sede Gaitán hoy estrenan colegio nuevo, dejando atrás años de inundaciones y sufrimiento. Se acabaron los días en que tenían que entrar a los salones con el agua hasta las rodillas.
Durante décadas, las fuertes lluvias que caen sobre esta zona del Urabá no dejaban otra opción que resignarse. Nuvis Becerra, profesora de primaria que lleva trabajando allí desde hace 35 años aproximadamente, rememora esos tiempos difíciles: "Antes de esta bendición nos tocó muy difícil. Hace 35 años aproximadamente, donde yo inicié a trabajar acá en la sede, nos tocó muy duro debido a que no teníamos la facultad de tener una sede propia, no teníamos la dicha de tener agua potable". La docente vivió en carne propia cómo estudiantes y maestros battallaban contra la naturaleza cada vez que llegaban las precipitaciones.
Rafael Rentería, estudiante de tercero, recuerda con claridad esos tiempos: "A mí, a los estudiantes y mi profesora nos tocaba que sacar el agua, sacar el pantano, barrer y algunos días no teníamos clase porque el salón había amanecido inundado o empantanado". No era un mal día ocasional. Era la norma. La escuela desaparecía bajo el agua, y los niños simplemente se iban a casa sin poder aprender.
Esta transformación no fue gratis. Costó 5.200 millones de pesos para convertir la pesadilla en realidad. Edison Carrillo, secretario de Planeación del Distrito de Turbo, explicó el contexto: "La Institución Educativa se llama Jorge Eliecer Gaitán y está ubicada en el barrio La Flores, un barrio marginal, que ha tenido muchos problemas de violencia, que sufrido todos estos embates". La nueva infraestructura llega a un territorio que ha padecido múltiples golpes.
Ahora los estudiantes caminan por aulas de primer nivel, seguras y modernas. Es un respiro para una comunidad que durante años tuvo que hacer las cosas difíciles. Aunque la batalla contra las lluvias continúa en Urabá, al menos estos niños podrán seguir aprendiendo sin meterse entre el agua.
Fuente original: Telemedellín

