Espuma en la orina: cuándo es normal y cuándo debe preocuparte tu salud renal

Ver burbujas en el inodoro es generalmente inofensivo, pero si la espuma persiste podría indicar presencia excesiva de proteínas en la orina, señal de que los riñones no están filtrando correctamente. Los expertos recomiendan consultar al médico si el síntoma es persistente, especialmente si viene acompañado de hinchazón en las piernas o inflamación alrededor de los ojos. Una alimentación rica en verduras, frutas y proteínas magras apoya la salud renal.
Cuando vas al baño y ves espuma o burbujas en la orina, es natural preocuparte. Sin embargo, los expertos aclaran que no siempre indica un problema. Según Cybele Ghossein, nefróloga (especialista en riñones) de Northwestern Medicine en Chicago, observar burbujas en el inodoro después de orinar es completamente normal en la mayoría de los casos. La diferencia clave está en cómo se comportan: "Las burbujas son más grandes, claras y se eliminan al tirar de la cadena del inodoro", explicó la Dra. Ghossein. "La espuma, por otro lado, es blanca y permanece en el inodoro al tirar de la cadena. A menudo puede parecerse a la espuma que se ve al servir cerveza".
Cuando la espuma es persistente, sí puede ser motivo de consulta médica. La causa más común es un exceso de proteínas en la orina, condición que los médicos llaman proteinuria. "Los riñones filtran la proteína, pero deben mantenerla en el cuerpo. Si los riñones están liberando proteínas en la orina significa que no están funcionando correctamente", señaló Ghossein. Este problema puede estar asociado a enfermedades como la diabetes o el lupus, o surgir por otras afecciones médicas. Si la espuma viene acompañada de hinchazón en las piernas o inflamación alrededor de los ojos, podría tratarse de una enfermedad renal grave y requiere atención médica inmediata.
Los Institutos Nacionales de Salud advieren que aunque la espuma ocasional puede deberse simplemente a la velocidad al orinar, si es persistente o aumenta con el tiempo, debes consultar con un profesional. Una prueba de orina puede detectar la albúmina, una proteína que no debería estar presente cuando los riñones funcionan bien. Además, un análisis de sangre mide la tasa de filtración glomerular (la capacidad de los riñones para limpiar la sangre). Una tasa inferior a 60 puede indicar enfermedad renal crónica. Andrew Narva, nefrólogo de los Institutos Nacionales de Salud, advirtió que "uno puede perder hasta tres cuartas partes de la función renal y esencialmente no presentar ningún síntoma". Por eso, si tienes diabetes, hipertensión, enfermedad cardíaca o antecedentes familiares de problemas renales, debes hacer controles periódicos.
Para mantener los riñones saludables, la alimentación juega un papel importante. El Grupo de Urología afiliado a Solaris Health recomienda incluir verduras de colores variados como brócoli, pimientos y zanahorias por sus antioxidantes y vitaminas. Las frutas como manzanas, bayas y naranjas son excelentes opciones, aunque si tienes enfermedad renal debes moderar el consumo de plátano por su contenido de potasio. Las proteínas vegetales como frijoles y frutos secos aportan fibra y grasas saludables, aunque es importante combinar las semillas de chía con alimentos ricos en calcio porque contienen oxalatos relacionados con cálculos renales.
También incluye proteínas animales magras como pollo sin piel, pescado, huevos y yogur bajo en grasa en cantidades moderadas. Los granos integrales son fuente de fibra y minerales como magnesio y zinc. Finalmente, usar especias en lugar de sal ayuda a reducir la ingesta de sodio mientras añade antioxidantes a tus comidas. Si sospechas que tienes problemas renales o necesitas un plan alimenticio personalizado, consulta siempre con un profesional de salud que pueda evaluar tu situación específica.
Fuente original: El Tiempo - Salud