Esculturas del Binomio de Oro se rehacen desde cero tras críticas en redes sociales
Las estatuas de Rafael Orozco e Israel Romero en Valledupar generaron rechazo por falta de parecido. El escultor Jhon Peñaloza asumió los errores y decidió reconstruirlas completamente. La administración municipal retiró las figuras tras la presión ciudadana y reconoció que priorizó escuchar a la comunidad antes que defender una obra deficiente.
Lo que debía ser un homenaje digno a dos leyendas del vallenato se convirtió en un dolor de cabeza para Valledupar. Las esculturas de Rafael Orozco e Israel Romero, integrantes del Binomio de Oro, no tardaron en recibir una lluvia de críticas en redes sociales. Los ciudadanos señalaban lo evidente: las figuras poco se parecían a los artistas que pretendían honrar. La presión fue tanta que la administración municipal decidió hacer lo que parecía impensable: retirar las obras y empezar de nuevo.
El escultor Jhon Peñaloza no se escudó en excusas. Reconoció que las críticas, aunque algunas las consideró desproporcionadas, contenían una buena dosis de razón. Como profesional, asumió la responsabilidad y anunció algo que dejó claro su compromiso: las esculturas no serían ajustadas ni "remendadas", sino rehecha totalmente desde cero. Explicó que hacer simples correcciones "sería un remiendo", y eso no era lo que la comunidad merecía.
El artista fue honesto al revelar qué salió mal. Una situación de salud personal lo obligó a delegar partes del proceso final de las esculturas, y eso fue donde ocurrieron los errores. De esa experiencia extrajo una lección clara: no puede volver a confiar a otros los detalles que definen la calidad de su trabajo. Cada línea, cada rasgo tendrá que pasar por sus manos antes de darlo por terminado.
Peñaloza se dirigió a la comunidad con una promesa: el nuevo trabajo estará verdaderamente a la altura de Rafael e Israel. Las figuras ya están en su taller, listas para ser reconstruidas con un enfoque completamente diferente y personal.
Por su parte, el alcalde Ernesto Orozco respaldó la decisión de retirar las esculturas. Aunque reconoció que la administración había confiado en la trayectoria del escultor, al ver el resultado final y escuchar al pueblo, no dudó en actuar. "Nos debemos a la comunidad. Asumimos la responsabilidad, pedimos excusas y tomamos la decisión de rehacer la obra", señaló. La lección quedó clara: en Valledupar, la palabra de la gente pesa más que cualquier otra consideración.
Fuente original: El País Vallenato
